miércoles, diciembre 31, 2008
domingo, diciembre 07, 2008
Cómo junté la plata para mi depto



-2 años y 6 meses sin beber una gota de alcohol. Amiguitos, ustedes no se dan cuenta la plata que botan cada vez salen a chupar. El ron de 3 lucas y la vaquita para el pitcher… Eso 4 veces a la semana por todas las semanas del año. Saque la cuenta. Ahora, fumar sí que es botar la plata, pero no soy tan gilipollas para pensar que con un cigarro en la boca me veo como Clint Eastwood.
-Yo pago el cine, tú el comistrajo. Un clásico. ¿Quién no invitó a su mina al Romano cuando era 2 x 1 y nadie lo sabía? Como no había carteles que advirtieran la oferta, tú le decías a tu pareja que pagabas las entradas, pero en realidad pagabas una… Las palomitas, bebidas, chubis y ave morrón para acompañar le salían a ella bastante más caro. Ojo, siempre hay promociones que recortar en los diarios y traer un lote en el bolsillo puede salvar una vida.
-¿Va a donar el peso al Hogar de Cristo? Siempre responda NO. En el Lider, por ejemplo, dan por hecho que dirás que sí y no tienen monedas de un peso. Lo sé porque siempre me devuelven una de 5. Es decir, algo que vale 389 pesos a mí me sale a 385. Pero cómo todas las cosas terminan en 9 no hay que ser tan de mano abierta y lo mejor es comprarlas una por una y no armar un lote con “la compra del día”. Así, te ahorrarás 4 pesos por cada pasada en cajeros distintos.
-¿Me lleva por 250? Así como suena. Desde que vi la película aprendí que 300 es para burros. Hoy todos se van por 300, así que pagar eso no es irse por menos, es pagar la tarifa ética establecida. Si puedes tomar una micro llena, subirte por atrás y huir a la bajada, te aseguro que Larroulet y cualquier otro buen economista lo hace. No temas.
-Propina sugerida en tu trasero. Nadie te obliga a pagar la famosa “propina sugerida” que suele costar como si te hubieran hecho un masaje en los pies mientras consumías. Recuerda que una ficha de videojuego siempre es útil cuando pierdes una vida y un botón siempre puede caer de una camisa.
-El de la alcancía fuma pasta. Siempre debes mirarlos así, igual como a la polola de tu amigo debes mirarla como si fuera un hombre. Agregaría “no confíes en el monaguillo”, pero la última vez que me metí a la iglesia la misa todavía era en latín.
-Credencial de periodista. Sé que trabajo en deportes, pero un periodista debe manejar una cultura general más amplia que los mortales. Por eso me acredito para ver grupos musicales, obras de teatro, carpas de humoristas que vienen con vedettes, bingos bailables e inauguraciones de pubs. Por una nota en el diario siempre puede caerte una entrada de cortesía y en esa caso sólo falta a invitar alguien y recurrir nuevamente al “yo pago las entradas, tú el comistrajo”.
-Plan puercoespín. Pincha el celular o haz como que la llamada se corta de milagro justo después de decir “tenía que contarte algo urgente…”
-Todo regalo puede volver a serlo. Tíos que me obsequian perfumes para mi cumpleaños: les cuento que siempre tanteo sus regalos sin abrirlos (para no gastar scotch). Y para los que me regalan copetes caros: nunca los destapo. La última vez que compré un presente fue cuando E.T salía recién en VHS. Venía con un Trencito de yapa y yo regalé el chocolate.
-Otros secretos prácticos. Sólo usar pilas recargables, arrendar canchas de babyfútbol y juntar la plata al final diciendo que costó otro precio, coser mil veces las papas de los calcetines en vez de renovarlos, arrendar películas sólo los martes a 690, cambiar los precios de la ropa en la tienda para exigir uno más barato y esconderse del cartero para que tire la carta bajo la puerta. Sólo eso. Los resultados están a la vista.
-Yo pago el cine, tú el comistrajo. Un clásico. ¿Quién no invitó a su mina al Romano cuando era 2 x 1 y nadie lo sabía? Como no había carteles que advirtieran la oferta, tú le decías a tu pareja que pagabas las entradas, pero en realidad pagabas una… Las palomitas, bebidas, chubis y ave morrón para acompañar le salían a ella bastante más caro. Ojo, siempre hay promociones que recortar en los diarios y traer un lote en el bolsillo puede salvar una vida.
-¿Va a donar el peso al Hogar de Cristo? Siempre responda NO. En el Lider, por ejemplo, dan por hecho que dirás que sí y no tienen monedas de un peso. Lo sé porque siempre me devuelven una de 5. Es decir, algo que vale 389 pesos a mí me sale a 385. Pero cómo todas las cosas terminan en 9 no hay que ser tan de mano abierta y lo mejor es comprarlas una por una y no armar un lote con “la compra del día”. Así, te ahorrarás 4 pesos por cada pasada en cajeros distintos.
-¿Me lleva por 250? Así como suena. Desde que vi la película aprendí que 300 es para burros. Hoy todos se van por 300, así que pagar eso no es irse por menos, es pagar la tarifa ética establecida. Si puedes tomar una micro llena, subirte por atrás y huir a la bajada, te aseguro que Larroulet y cualquier otro buen economista lo hace. No temas.
-Propina sugerida en tu trasero. Nadie te obliga a pagar la famosa “propina sugerida” que suele costar como si te hubieran hecho un masaje en los pies mientras consumías. Recuerda que una ficha de videojuego siempre es útil cuando pierdes una vida y un botón siempre puede caer de una camisa.
-El de la alcancía fuma pasta. Siempre debes mirarlos así, igual como a la polola de tu amigo debes mirarla como si fuera un hombre. Agregaría “no confíes en el monaguillo”, pero la última vez que me metí a la iglesia la misa todavía era en latín.
-Credencial de periodista. Sé que trabajo en deportes, pero un periodista debe manejar una cultura general más amplia que los mortales. Por eso me acredito para ver grupos musicales, obras de teatro, carpas de humoristas que vienen con vedettes, bingos bailables e inauguraciones de pubs. Por una nota en el diario siempre puede caerte una entrada de cortesía y en esa caso sólo falta a invitar alguien y recurrir nuevamente al “yo pago las entradas, tú el comistrajo”.
-Plan puercoespín. Pincha el celular o haz como que la llamada se corta de milagro justo después de decir “tenía que contarte algo urgente…”
-Todo regalo puede volver a serlo. Tíos que me obsequian perfumes para mi cumpleaños: les cuento que siempre tanteo sus regalos sin abrirlos (para no gastar scotch). Y para los que me regalan copetes caros: nunca los destapo. La última vez que compré un presente fue cuando E.T salía recién en VHS. Venía con un Trencito de yapa y yo regalé el chocolate.
-Otros secretos prácticos. Sólo usar pilas recargables, arrendar canchas de babyfútbol y juntar la plata al final diciendo que costó otro precio, coser mil veces las papas de los calcetines en vez de renovarlos, arrendar películas sólo los martes a 690, cambiar los precios de la ropa en la tienda para exigir uno más barato y esconderse del cartero para que tire la carta bajo la puerta. Sólo eso. Los resultados están a la vista.

Por si acaso.... Me demoré en actualizar porque estaba escribiendo una canción que me pidió Dorso para retomar su veta más clásica y menos espacial. Esto fue lo que salió:
Mariscal caliente
Esta es la historia horrenda de aquel paseo a Lenga. Se acercó la mesera y le dije “traiga lo que tenga”.
Esta es la historia horrenda de aquel paseo a Lenga. Se acercó la mesera y le dije “traiga lo que tenga”.
De ingenuo fue el error que desataría el horror. Debí pedir un piure y no centollas al vapor.
Pasaríamos por el alambre, pero nos venció el hambre. Ese lugar tan fino sería un baúl de fiambres.
A la Cata Hermosillo le ofrecería un anillo. El que la haría mi esposa… Todo era tan sencillo.
El Lucho con la Maca (qué rica era la flaca), quien trajo a su hermanito, un crack de la macaca.
Al lado el Guatón Rolo que siempre andaba solo. Con su polera rota: la 10 de Colo Colo.
Por último, la Pía, quien no usa lencería. No existiera la Cata… yo me la almorzaría.
La mesera arremete y los platos eran siete. Algunos se movían. ¡Rió y apretó cuete!
Antes de decir gracias, emergen las tenazas. La Cata pegó un grito y comenzó la desgracia.
Las pinzas afiladas buscaban su tajada. Se acercó el Guatón Rolo y perdió su papada.
El pendejo plomazo quiso tirarle un vaso. Adiós a la manuela… ¡Le cortaron los brazos!
También sumó su enojo una pescá con ojos. Brincó de la otra mesa y al Lucho dejó cojo.
Se enojaron las machas, el ulte tomó un hacha. Es un festín de sangre y tripa hasta las cachas.
Y desde una cocción, picoroco eroticón toqueteaba a la Pía donde no usa calzón.
Le dije: “Cata hermosa, ¿quisieras ser mi esposa?”. Pero su cara era una sustancia viscosa.
Alcé a la Maca de las piernas y ahí el Lucho hecho mierda en un charco de tripas con su mirada tierna.
Me arranqué con mi amiga, detrás venía una jibia. Me olvidé de la Cata y la observé con lascivia.
“En medio de este enredo, seré tan romántico como puedo”. Le iba a poner anillo, pero no tenía dedos.
De Lenga escapamos, me falta un brazo, a ella una mano. Nunca más mariscos… ¡Me haré vegetariano!
Y hecho un esperpento aún me río del cuento. Mesera del demonio: te hicimos perro muerto.

