Jóvenes, cristos jóvenes

-Padre, he pecado
-Yo también, pero dale.
-Copié en la prueba de física. Es que no le pego mucho a las matemáticas.
-Yo tampoco, por eso me dediqué a esto.
-Me saqué justo un 6,2 y necesitaba un 6,0…. Me promete que no se lo cuenta a nadie.
-Sólo al Señor, pero considerando que hay gente muriendo en Rwanda y homosexuales casándose entre ellos, dudo que se enfade por tu 6,2.
-También golpeé a mi hermana chica.
-¿De cuántos años?
-10.
-Ya, eso es como pegarle a un gato.
-Y también fumé marihuana con mis primos.
-¿Prensada o cogollo?
-Dijeron que era natural.
-Nunca te confíes. Una tal Jesenia me dijo lo mismo, pero se notaba que eran implantes.
-Lo otro es que veo páginas porno todos los días y pienso en mi profesora de francés gritando oui mientras la tiro contra el pizarrón. ¿Cuánto tengo que rezar por eso?
-A ver… Un ramo pasado a la mala multiplicado por tres Padresnuestros, siete manuelas por semana, dos Ave Marías y un cogollo… No sé. Te dije que no era bueno con las matemáticas. Mejor échale algo a la alcancía de cuaresma y estamos a mano.
-Pero… ¿Nadie se va a enterar?
-Sólo Dios. Y el muy anticuado no sabe usar Internet.
Recuerdo con cariño mis 12 años en colegios de iglesia. Fueron 12 y aún no sé cuándo debo escribirla con mayúscula. El de las confesiones era el Padre Lorenzo, de origen italiano, y muy famoso por preguntar a los niños de quinto básico si les gustaba tocarse. En conversaciones ya de grandes supe que a varios compañeros les había dado masajes y aplicado mentolátum en el pecho para el resfrío. Felizmente, a mí eso me lo hacía la orientadora con sus manos suaves y uñas de gata. Los curas funcionan como quien va a buscar minas en los trabajos de verano y dice que en realidad está ahí para ayudar. Salir desde ahí preparado para la vida es un desafío grande.

-Yo también, pero dale.
-Copié en la prueba de física. Es que no le pego mucho a las matemáticas.
-Yo tampoco, por eso me dediqué a esto.
-Me saqué justo un 6,2 y necesitaba un 6,0…. Me promete que no se lo cuenta a nadie.
-Sólo al Señor, pero considerando que hay gente muriendo en Rwanda y homosexuales casándose entre ellos, dudo que se enfade por tu 6,2.
-También golpeé a mi hermana chica.
-¿De cuántos años?
-10.
-Ya, eso es como pegarle a un gato.
-Y también fumé marihuana con mis primos.
-¿Prensada o cogollo?
-Dijeron que era natural.
-Nunca te confíes. Una tal Jesenia me dijo lo mismo, pero se notaba que eran implantes.
-Lo otro es que veo páginas porno todos los días y pienso en mi profesora de francés gritando oui mientras la tiro contra el pizarrón. ¿Cuánto tengo que rezar por eso?
-A ver… Un ramo pasado a la mala multiplicado por tres Padresnuestros, siete manuelas por semana, dos Ave Marías y un cogollo… No sé. Te dije que no era bueno con las matemáticas. Mejor échale algo a la alcancía de cuaresma y estamos a mano.
-Pero… ¿Nadie se va a enterar?
-Sólo Dios. Y el muy anticuado no sabe usar Internet.
Recuerdo con cariño mis 12 años en colegios de iglesia. Fueron 12 y aún no sé cuándo debo escribirla con mayúscula. El de las confesiones era el Padre Lorenzo, de origen italiano, y muy famoso por preguntar a los niños de quinto básico si les gustaba tocarse. En conversaciones ya de grandes supe que a varios compañeros les había dado masajes y aplicado mentolátum en el pecho para el resfrío. Felizmente, a mí eso me lo hacía la orientadora con sus manos suaves y uñas de gata. Los curas funcionan como quien va a buscar minas en los trabajos de verano y dice que en realidad está ahí para ayudar. Salir desde ahí preparado para la vida es un desafío grande.

-Buenos días, soy el Padre Camilo…
-¿Por qué “Padre”? No se supone que ustedes renuncian a eso.
-Renunciamos a la carne, pero somos padres de muchos más hijos.
-¿Como los vegetarianos?
-No, me refiero a los placeres de la carne.
-Claro, igual que los vegeterianos.
-¡No! Hablo de los genitales.
-Y si renunció a ellos para qué los trae puestos.
-Porque me los dio el Señor.
-¿Y se los dio para llevarlos colgando?
-Bueno, es que por ahí el hombre hace sus necesidades.
-Claro, como tirarse a su prima cuando tiene 15. Es una necesidad.
-¿Tuviste sexo con tu prima?
-No sea degenerado. Apenas tengo 12…. Además, es casi como una hermana.
-Así debes respetarla.
-Sobre todo porque duerme con todos mis hermanos.
-Jovencito, usted es un insolente.
-Y usted un adivino. Justo iba a decirle: aweonao.
El Rolo se creía superior a nosotros porque era acólito. O sea, usaba un vestido blanco, hacía de goma de un sacerdote y para Navidad lo vestían de oveja cuando faltaba uno en el pesebre. Yo le aconsejaba “Rolo, saca 3 luquitas de la colecta y compramos Papas Fritas”, pero él se enojaba y me hacía a un lado. El Padre Lorenzo manejaba un auto que se parecía al de Batman y premiaba al mejor alumno con un paseo al cerro donde dicen que corrían gacelas. Una vez el Padre Lorenzo me preguntó “¿oyes las gacelas?”, a lo que respondí “no oigo nada” y el me aseguró que “eso que no oyes… Son precisamente las gacelas. El Reino de Dios es creer antes que ver”. Nunca fui mejor alumno. Suelo explicarle a mi papá que si no lo conseguí, fue a propósito.

-¿Por qué “Padre”? No se supone que ustedes renuncian a eso.
-Renunciamos a la carne, pero somos padres de muchos más hijos.
-¿Como los vegetarianos?
-No, me refiero a los placeres de la carne.
-Claro, igual que los vegeterianos.
-¡No! Hablo de los genitales.
-Y si renunció a ellos para qué los trae puestos.
-Porque me los dio el Señor.
-¿Y se los dio para llevarlos colgando?
-Bueno, es que por ahí el hombre hace sus necesidades.
-Claro, como tirarse a su prima cuando tiene 15. Es una necesidad.
-¿Tuviste sexo con tu prima?
-No sea degenerado. Apenas tengo 12…. Además, es casi como una hermana.
-Así debes respetarla.
-Sobre todo porque duerme con todos mis hermanos.
-Jovencito, usted es un insolente.
-Y usted un adivino. Justo iba a decirle: aweonao.
El Rolo se creía superior a nosotros porque era acólito. O sea, usaba un vestido blanco, hacía de goma de un sacerdote y para Navidad lo vestían de oveja cuando faltaba uno en el pesebre. Yo le aconsejaba “Rolo, saca 3 luquitas de la colecta y compramos Papas Fritas”, pero él se enojaba y me hacía a un lado. El Padre Lorenzo manejaba un auto que se parecía al de Batman y premiaba al mejor alumno con un paseo al cerro donde dicen que corrían gacelas. Una vez el Padre Lorenzo me preguntó “¿oyes las gacelas?”, a lo que respondí “no oigo nada” y el me aseguró que “eso que no oyes… Son precisamente las gacelas. El Reino de Dios es creer antes que ver”. Nunca fui mejor alumno. Suelo explicarle a mi papá que si no lo conseguí, fue a propósito.

-Antes de ingresar al coro. ¿Conoces alguna canción de la iglesia?
-Me acuerdo esa que partía “yo te alabo con el corazón” y con el correr de la plegaria le iban faltando las manos, los pies y siempre me imagino a este descuartizado que al final de la canción muere con un sutil “es que me he ido con él”. Un clásico.
-Pero la canción no quiere decir eso.
-¿Y tú crees que di vuelta la cinta y escuché lo que digo?
-A ver, ¿conoces otra? Cualquiera de Dios.
-Sí. “Rico, Suave”.
-¡Pero esa es de mujeres con poca ropa!
-Viste que no prestas atención. El autor dice que el mensaje de Dios es súper rico y que al prójimo hay que tratarlo de manera suave.
-¿Eso es cierto?
-“Tan cierto como el aire que respiro”... Esa es otra que habla de ovnis.
El tiempo me dio la razón. http://www.youtube.com/watch?v=NdV5dqkdrB8
La última vez que regresé a mi colegio, iba con mi compadre Carlitos y fue para pedir uno de estos trajes de cura para una fiesta de Halloween. Les dije que era para filmar un cortometraje. Fui recibido fríamente, pese a los innumerables recuerdos que tengo de esa capilla, cuando nos corríamos de misa para jugar a la pelota y llegábamos sudando a la parte en que nos dábamos la paz. Pregunté por el Padre Lorenzo, me respondieron que estaba en la cárcel y yo les aseguré que para mí no era ninguna sorpresa. “Fue para leerle la Biblia a los presos y vuelve”, me añadieron. “Se escuchó el medio silencio”, como apuntara un día mi gran amigo Polanca y, aunque todos lo entendimos, nadie habló del tema. Siempre fue así.
-Me acuerdo esa que partía “yo te alabo con el corazón” y con el correr de la plegaria le iban faltando las manos, los pies y siempre me imagino a este descuartizado que al final de la canción muere con un sutil “es que me he ido con él”. Un clásico.
-Pero la canción no quiere decir eso.
-¿Y tú crees que di vuelta la cinta y escuché lo que digo?
-A ver, ¿conoces otra? Cualquiera de Dios.
-Sí. “Rico, Suave”.
-¡Pero esa es de mujeres con poca ropa!
-Viste que no prestas atención. El autor dice que el mensaje de Dios es súper rico y que al prójimo hay que tratarlo de manera suave.
-¿Eso es cierto?
-“Tan cierto como el aire que respiro”... Esa es otra que habla de ovnis.
El tiempo me dio la razón. http://www.youtube.com/watch?v=NdV5dqkdrB8
La última vez que regresé a mi colegio, iba con mi compadre Carlitos y fue para pedir uno de estos trajes de cura para una fiesta de Halloween. Les dije que era para filmar un cortometraje. Fui recibido fríamente, pese a los innumerables recuerdos que tengo de esa capilla, cuando nos corríamos de misa para jugar a la pelota y llegábamos sudando a la parte en que nos dábamos la paz. Pregunté por el Padre Lorenzo, me respondieron que estaba en la cárcel y yo les aseguré que para mí no era ninguna sorpresa. “Fue para leerle la Biblia a los presos y vuelve”, me añadieron. “Se escuchó el medio silencio”, como apuntara un día mi gran amigo Polanca y, aunque todos lo entendimos, nadie habló del tema. Siempre fue así.
