¿Por qué no actualizaba?
Estoy lento para actualizar el blog porque hago muchas cosas productivas.
1. Elegir mi candidata para Miss Facebook. No es fácil decidir entre 600 preciosuras de todas las edades, tamaños y malformaciones genéticas conocidas. Vi una que era Ronnie James Dio con tetas, otra morenita igual a Luis Pedro Figueroa y una golfa que está chupeteando una manzana confitada con flor de escote. No se hagan los giles, todos la han visto. También hubo amigas que me presionaron a entregarles mi voto, pero la última vez que yo las presioné para que me entregaran algo... ¿Recuerdan a dónde me mandaron? ¿Ah? Al final voté por una tal Aline: 19 años, buen bikini, beso a la pantalla y futura ingeniera comercial. Creo que me enamoré de ella y le mandé el test "si fueras prostituta, cuánto cobrarías la hora". No ha respondido, pero fuerza... ¡Aline is Alive!
2. Reflexionar en mi cumpleaños. Cuando uno llega a 28 no celebra. 28 es la edad de Cristo menos los panes que multiplicó en el monte (33-5=28). Y menos cuando tienes tan pocos amigos. Pedí cosas para mi casa nueva y me regalaron: un rodillo para limpiar migas de pan, un calendario de zapatería "La Negrita", dos bolsas de te con poco uso y una crema para los hongos de los pies. Con eso, creo que tengo el amoblado casi listo. ¡Maricones! Olvídense de todas mis buenas intenciones... Que la tercera pieza sería un reservado, que la fiesta de la espuma cada tres semanas, que el revival del juego de la botella,que las sesiones de espiritismo llamando a la elefanta Fresia. Nada de eso. Viviré solo, como un monje. Como la Pulga Monje los viernes.
3.- Grabar un videoclip con unos amigos. ¿Y qué tanto? Así quedó: (la letra es preciosa)
http://www.youtube.com/watch?v=oCRE9qOgbug
4.-Seguir gente en la calle. Ya, si no es tan raro. Todo comenzó con una señora que compró una chaqueta horrible bien de batacalana. Lo primero que pensé es "qué cresta tiene esta vieja en la cabeza" y lo segundo fue "bueno, investiguemos para salir de duda". Después de una semana puedo decir que juega Loto religiosamente y siempre repite los números, elige ensalada y nunca sopa, se lava el pelo en la noche porque en la mañana le da frío, es de las que grita en la cama - aunque no tanto si tiene sexo con su marido- nunca paga pasaje completo, pone "Ausente" en el MSN aún estando ahí y no sabe revisar sus mensajes de texto. Lo único que no sé es por qué compró esa chaqueta. Luego de eso estoy siguiendo a un viejo que no sé cómo cresta es hincha de San Felipe.
5.-Hacer facsímiles. Esto puede sonar estúpido, pero hace tanto tiempo que di la P.A.A. que un día vi ese preuniversitario que pasan en la tele y no me acordaba de las ecuaciones, los cuadrados de binomio ni nada de eso. Como las ganas de hacer hijos están y ahora crecen más rápido con todos estos avances en fertilizantes, no quiero que un día me pidan ayudarles con una tarea de matemáticas y quedar como tarado. Ahora hago facsímiles en la micro, en el baño y celebro cuando paso a la última página y compruebo los resultados correctos. En una de esas me retiro del periodismo y me reinvento.
6.- Inventar jingles y slogans. En esta fecha, no hay mejor negocio y tengo una clientela bastante amplia. Frases como "Abel, Abel... Quien lleva la Batuta", "Audito legalizará los pitos" y "Gastón es puro Reggaeton" son mis cartas de presentación. Incluso me acuerdo cuando a Guillermo Aste le hice un jingle con la música de "Master of Puppets". Decía "¡Aste! !Aste! Aste arregla la tasa de interés... baja los pasajes y mata el estrés. Odia a los hippies como Milanés. Y aniquila al lumpen en un dos por tres. ¡Aste! ¡Aste!". Y de ahí venía un solo de guitarra como de 3 minutos.
7.- Componer temas lindos. Esto ya es más normal. ¿Se han dado cuenta que todos los pasteles que se suben a cantar al micro salen con puras baladas deprimentes? Me aburrí de eso y como pienso que el artista de micro tiene como misión alegrar al pasajero, compuse una canción y ya veremos si resulta. Aquí un fragmento de esta balada que llamé "Me enamoré de una poseída".
Tiene voz ronca en cara de pendeja
y me cuesta despegarla de la cama.
Y le hallé tres seis arriba de la oreja,
pero uno nunca elige a la que ama.
Es muy culta porque te habla varias lenguas
olvidadas que hasta el erudito extraña
y hasta puede que algún día me convenga
esa pose caminando como araña.
Y me encanta cuando gira la cabeza
mostrando su carita llena de tajos
y de su boquita sale leche espesa
incluso antes que yo me eche el cierre abajo.
Ella en todas partes anda vomitando
y yo le preparo agua de manzanilla.
Ha escupido trozos de comida intactos
y me excita con su sonrisa amarilla.
Coro:
Me enamoré de una mujer
que dentro suyo tiene a Lucifer.
No me importa que sea infiel.
Sé que podemos compartir los tres.
1. Elegir mi candidata para Miss Facebook. No es fácil decidir entre 600 preciosuras de todas las edades, tamaños y malformaciones genéticas conocidas. Vi una que era Ronnie James Dio con tetas, otra morenita igual a Luis Pedro Figueroa y una golfa que está chupeteando una manzana confitada con flor de escote. No se hagan los giles, todos la han visto. También hubo amigas que me presionaron a entregarles mi voto, pero la última vez que yo las presioné para que me entregaran algo... ¿Recuerdan a dónde me mandaron? ¿Ah? Al final voté por una tal Aline: 19 años, buen bikini, beso a la pantalla y futura ingeniera comercial. Creo que me enamoré de ella y le mandé el test "si fueras prostituta, cuánto cobrarías la hora". No ha respondido, pero fuerza... ¡Aline is Alive!
2. Reflexionar en mi cumpleaños. Cuando uno llega a 28 no celebra. 28 es la edad de Cristo menos los panes que multiplicó en el monte (33-5=28). Y menos cuando tienes tan pocos amigos. Pedí cosas para mi casa nueva y me regalaron: un rodillo para limpiar migas de pan, un calendario de zapatería "La Negrita", dos bolsas de te con poco uso y una crema para los hongos de los pies. Con eso, creo que tengo el amoblado casi listo. ¡Maricones! Olvídense de todas mis buenas intenciones... Que la tercera pieza sería un reservado, que la fiesta de la espuma cada tres semanas, que el revival del juego de la botella,que las sesiones de espiritismo llamando a la elefanta Fresia. Nada de eso. Viviré solo, como un monje. Como la Pulga Monje los viernes.
3.- Grabar un videoclip con unos amigos. ¿Y qué tanto? Así quedó: (la letra es preciosa)
http://www.youtube.com/watch?v=oCRE9qOgbug
4.-Seguir gente en la calle. Ya, si no es tan raro. Todo comenzó con una señora que compró una chaqueta horrible bien de batacalana. Lo primero que pensé es "qué cresta tiene esta vieja en la cabeza" y lo segundo fue "bueno, investiguemos para salir de duda". Después de una semana puedo decir que juega Loto religiosamente y siempre repite los números, elige ensalada y nunca sopa, se lava el pelo en la noche porque en la mañana le da frío, es de las que grita en la cama - aunque no tanto si tiene sexo con su marido- nunca paga pasaje completo, pone "Ausente" en el MSN aún estando ahí y no sabe revisar sus mensajes de texto. Lo único que no sé es por qué compró esa chaqueta. Luego de eso estoy siguiendo a un viejo que no sé cómo cresta es hincha de San Felipe.
5.-Hacer facsímiles. Esto puede sonar estúpido, pero hace tanto tiempo que di la P.A.A. que un día vi ese preuniversitario que pasan en la tele y no me acordaba de las ecuaciones, los cuadrados de binomio ni nada de eso. Como las ganas de hacer hijos están y ahora crecen más rápido con todos estos avances en fertilizantes, no quiero que un día me pidan ayudarles con una tarea de matemáticas y quedar como tarado. Ahora hago facsímiles en la micro, en el baño y celebro cuando paso a la última página y compruebo los resultados correctos. En una de esas me retiro del periodismo y me reinvento.
6.- Inventar jingles y slogans. En esta fecha, no hay mejor negocio y tengo una clientela bastante amplia. Frases como "Abel, Abel... Quien lleva la Batuta", "Audito legalizará los pitos" y "Gastón es puro Reggaeton" son mis cartas de presentación. Incluso me acuerdo cuando a Guillermo Aste le hice un jingle con la música de "Master of Puppets". Decía "¡Aste! !Aste! Aste arregla la tasa de interés... baja los pasajes y mata el estrés. Odia a los hippies como Milanés. Y aniquila al lumpen en un dos por tres. ¡Aste! ¡Aste!". Y de ahí venía un solo de guitarra como de 3 minutos.
7.- Componer temas lindos. Esto ya es más normal. ¿Se han dado cuenta que todos los pasteles que se suben a cantar al micro salen con puras baladas deprimentes? Me aburrí de eso y como pienso que el artista de micro tiene como misión alegrar al pasajero, compuse una canción y ya veremos si resulta. Aquí un fragmento de esta balada que llamé "Me enamoré de una poseída".
Tiene voz ronca en cara de pendeja
y me cuesta despegarla de la cama.
Y le hallé tres seis arriba de la oreja,
pero uno nunca elige a la que ama.
Es muy culta porque te habla varias lenguas
olvidadas que hasta el erudito extraña
y hasta puede que algún día me convenga
esa pose caminando como araña.
Y me encanta cuando gira la cabeza
mostrando su carita llena de tajos
y de su boquita sale leche espesa
incluso antes que yo me eche el cierre abajo.
Ella en todas partes anda vomitando
y yo le preparo agua de manzanilla.
Ha escupido trozos de comida intactos
y me excita con su sonrisa amarilla.
Coro:
Me enamoré de una mujer
que dentro suyo tiene a Lucifer.
No me importa que sea infiel.
Sé que podemos compartir los tres.







