domingo, junio 15, 2008

David, el Gnomo



Primero quiero decir que en el ranking anterior habría que agregar por lo menos en el puesto 6 la película “Resurrection de Champ”: recomendación acertadísima de Ricardo y una imperdible por donde se mire.

¿Y por qué tanta película en este blog? Simplemente porque entablamos amistad con una niña del videoclub y un día haciendo tiempo con ella me comentó cómo es la gente que va a arrendar. Mientras llegaban, la Señorita M –tiembla Kafka- me los describía sin equivocarse porque, según me advirtió, “vienen siempre los mismos. Parece que no tienen más vida”. Hubo un pequeño silencio entendiendo ambos que si es por eso mi vida tampoco es una cosa muy excitante, aunque para esa palabra ya habría más tiempo.

De un gordo con tetas y cara de inofensivo me dijo “éste siempre pide de terror y con harta sangre”, de otro alto y con lentes me apuntó “va a pedir una europea y si no la tengo me pedirá una del mismo autor… Recalcando quién es el autor”, de un par de escolares me comentó “seguro me preguntarán ¿cuál es la última que me llegó” y de un viejo que iba con su hijo me anticipó “una de guerra y una de monitos”. Les juro que acertó a todas y le pregunté “entonces, ¿ya sabes qué vine a buscar?”... Sólo sonrió.

Momento extraño fue cuando llegó un tipo de corbata y unos 40 años. Ella se asustó y me dijo “qué asco. Este siempre pide el catálogo”. Les juro que no entendí que era eso del “catálogo”, pero cuando le pasó ese álbum de carátulas con maravillosos títulos sexuales entendí cuál era la tendencia cinéfila del hombre. Estuvo 20 minutos recreando la vista, no pidió ninguna y lo devolvió con cara de “ya las he visto todas”. Ella tomó el libro intentando tocarlo lo menos posible y hablábamos en los pocos intervalos donde no atendía a alguien... ¡Y por la cresta que entraba gente!

Un joven llegó pidiéndole que le recomendara una y como la niña no tenía mucha idea le propuse “voy a hacer que se lleve cualquier cosa, pero que nos deje solos lo más rápido posible”. Me acerqué al cliente y apunté cualquier película preguntándole si la había visto hasta que en una por fin dijo NO… Era una tal “Lars and the real girl” donde sale un tipo sentado con un ramo de flores con fondo rosado. Lo miré y le aseguré “mira, sé que la tapa se ve estúpida, pero lo estúpido sería que no la arrendaras sólo por una tapa. Es de acción. Yo la vi solo y me encantó, después la vi con mi polola y nos encantó a los dos. Con eso quiero decirte que, la veas acompañado o no, te va a gustar igual”. El joven se la llevó con una sonrisa y nos dejó solitos… Hasta que entró la peor especie de todas: la vieja ignorante.

-Ando buscando una película, pero no me acuerdo el nombre.
-¿Y de qué se trata, señora?
-Es que la vio mi marido en el cable y yo la pesqué al final. Termina con un beso.
-Mmmm Podrían ser miles. “Perdidos en Tokio”, por ejemplo.
-No… porque no había chinos.
-Es que en Tokio lo que hay son japoneses.
-Ay, si son lo mismo. También me acuerdo una parte donde él le dice “nos volveremos a ver” y tiene el pelo corto y negro. Es nueva.

Yo ya estaba hasta el techo y las interrumpí: “Señora, la que usted dice es Terciopelo Azul. La vi el otro día en el cable y está justo en el estante detrás suyo… Y si sale un solo chino le devuelvo la plata”. La vieja me elogió a rabiar por lo amable, se retiró y la Señorita M me contó que cerraba tarde el local y hace dos noches había un tipo esperándola afuera y ella no se atrevió a salir, así que llamó al papá para que la fuera a buscar. Le consolé asegurándole que hoy no tendría que llamar a nadie porque yo estaría a su lado cuando cerrara. Recuerdo que sus manos eran muy frías antes que yo las tomara y que cerró media hora antes para que ganáramos minutos. Era viernes y las noches de viernes suelen ser más largas.

Tres días después pasé a vitrinear por si llegaba una película nueva, aunque no me dirigí precisamente a los estantes, pero ella no estaba. La miré por todos lados y nada. Desesperado me acerqué al dueño y me explicó que la había echado por recomendar una película de tapa rosada como si fuera de acción y por una vieja que alegó que Terciopelo Azul no terminaba con un beso. Han pasado dos semanas y no la he vuelto a ver. ¿Por qué no le pedí el teléfono? ¿Por qué no la agregué al MSN? Simple… Porque pensé que siempre iba a estar ahí. Hasta que no estuvo más.

PD 1: Maravilloso el regreso de Isella en las transmisiones de la Euro. ¡Qué manera de hablar estupideces!

PD 2: ¡Cómo no me di cuenta antes que Messi salía en David el Gnomo!