Ennio y MTV
1.- Por un puñado de jaibones
-Amiguitos, presentí que este público era distinto cuando grité el clásico “Ooo-oo” de los conciertos y nadie me siguió. Lo ratifiqué con el “¡no nos vamos ni bromeando!” que escuché a la salida. Ni siquiera hubo uno que se tirara un “Ennio, tócate una mala mientras meo”.
-Nunca vi tanta rubia rica con ropa y sin un control remoto en la mano. Todo era farándula: a un lado mío Joe Vasconcellos, al otro Carlos Bombal y más allá Sergio Hernández. Supongo que ellos también llegaron a escribir en sus blogs que se sentaron cerca mío.
-El 90 por ciento del público conocía “El Oboe de Gabriel” (aunque no sabe lo que es un oboe), “El Bueno, el Malo y el Feo” y algo le sonaba la de “Cinema Paradiso”. Es raro emocionarse y que los del lado no sepan qué pasa. Es como ir a Iron Maiden y que nadie cante. Hasta un crítico de LUN escribió que “partieron con las desconocidas”. ¿Malena? ¿Érase una vez en América? Por favor.
-Unos viejos cuicos no conocían ninguna canción y me preguntaban a cada rato “cuál es esta”, hasta que me cabreé y en una le respondí “Titanic. ¡Cómo no la conoce!”. “Ah… Es que le sale distinta”, me respondió la veterana.
-Comprobé que mis amigos son una manga de burros cuando le dije a uno “voy a Santiago a ver a Morricone” y me respondió “aah, esos grupos tarreros que cachai tú no más”.
-El acento cuico se pega… Como cuando uno va a Argentina. Así que tendrán que aguantarme unos días el “cachai” y esas cosas. Uno piensa que los personajes de María Izquierdo son exagerados, pero no. ¡Existe gente así!
-En la noche tuve una pesadilla. Soñé que LUN ponía en portada una foto de Fernando Alarcón afirmando: “me emocioné cuando tocaron el indio bolsero”.
-Es curioso lo de los frenillos. Tú te pones frenillos con miedo a verte horrible, a que no te paren las micros y, sin embargo, las peloláis muestran su risa ampliamente evidenciando sus aparatos. ¿Por qué? Porque los frenillos te dan estatus. El lumpen no usa frenillos porque es caro y por eso siempre terminan desdentados. Si tú muestras tus frenos significa que tienes plata y te sube el pelo, así que si usas, lúcelos.
-Lo mejor fue “Agáchate Maldito” y “Érase una vez en América”. Yo estaba helado de tantos escalofríos y no exagero. Esta última es la segunda película que más veces he visto en mi vida. La primera es “Locademia de Pilotos”.
-El segundo concierto estaba pactado de antes para no juntar a los peloláis con el lumpen, lo cual me parece bien. Para los que no saben, a todos los presentes nos informaron que a las 20 horas se cerraban las puertas y no entraba nadie más, así que esos líos por ingresar después son de gilipollas. Yo los dejaba a todos afuera.
-Harto rica la rucia del violín, pero el camarógrafo se quedó pegado con el gordito rojo que soplaba el corno y el viejo canoso que se parecía a Arrigo Sacchi.
-Amiguitos, presentí que este público era distinto cuando grité el clásico “Ooo-oo” de los conciertos y nadie me siguió. Lo ratifiqué con el “¡no nos vamos ni bromeando!” que escuché a la salida. Ni siquiera hubo uno que se tirara un “Ennio, tócate una mala mientras meo”.
-Nunca vi tanta rubia rica con ropa y sin un control remoto en la mano. Todo era farándula: a un lado mío Joe Vasconcellos, al otro Carlos Bombal y más allá Sergio Hernández. Supongo que ellos también llegaron a escribir en sus blogs que se sentaron cerca mío.
-El 90 por ciento del público conocía “El Oboe de Gabriel” (aunque no sabe lo que es un oboe), “El Bueno, el Malo y el Feo” y algo le sonaba la de “Cinema Paradiso”. Es raro emocionarse y que los del lado no sepan qué pasa. Es como ir a Iron Maiden y que nadie cante. Hasta un crítico de LUN escribió que “partieron con las desconocidas”. ¿Malena? ¿Érase una vez en América? Por favor.
-Unos viejos cuicos no conocían ninguna canción y me preguntaban a cada rato “cuál es esta”, hasta que me cabreé y en una le respondí “Titanic. ¡Cómo no la conoce!”. “Ah… Es que le sale distinta”, me respondió la veterana.
-Comprobé que mis amigos son una manga de burros cuando le dije a uno “voy a Santiago a ver a Morricone” y me respondió “aah, esos grupos tarreros que cachai tú no más”.
-El acento cuico se pega… Como cuando uno va a Argentina. Así que tendrán que aguantarme unos días el “cachai” y esas cosas. Uno piensa que los personajes de María Izquierdo son exagerados, pero no. ¡Existe gente así!
-En la noche tuve una pesadilla. Soñé que LUN ponía en portada una foto de Fernando Alarcón afirmando: “me emocioné cuando tocaron el indio bolsero”.
-Es curioso lo de los frenillos. Tú te pones frenillos con miedo a verte horrible, a que no te paren las micros y, sin embargo, las peloláis muestran su risa ampliamente evidenciando sus aparatos. ¿Por qué? Porque los frenillos te dan estatus. El lumpen no usa frenillos porque es caro y por eso siempre terminan desdentados. Si tú muestras tus frenos significa que tienes plata y te sube el pelo, así que si usas, lúcelos.
-Lo mejor fue “Agáchate Maldito” y “Érase una vez en América”. Yo estaba helado de tantos escalofríos y no exagero. Esta última es la segunda película que más veces he visto en mi vida. La primera es “Locademia de Pilotos”.
-El segundo concierto estaba pactado de antes para no juntar a los peloláis con el lumpen, lo cual me parece bien. Para los que no saben, a todos los presentes nos informaron que a las 20 horas se cerraban las puertas y no entraba nadie más, así que esos líos por ingresar después son de gilipollas. Yo los dejaba a todos afuera.
-Harto rica la rucia del violín, pero el camarógrafo se quedó pegado con el gordito rojo que soplaba el corno y el viejo canoso que se parecía a Arrigo Sacchi.
2.- Me llamaron para concursar en Next.
Eso. Y me pidieron algunos datitos para ese recuadro donde dice “Paulo. 27 años” que sale cuando uno baja del bus y pone cara de winner. Ayúdenme que estoy entre estos:
-No sabe andar en bicicleta.
-Vivió ENE.
-Fue compañero de curso de José Morales.
-Se masturba viendo Humanamente Hablando.
-Tuvo fotolog, pero lo niega.
-Ganó un concurso de eructos en Tomé.
-Evita las mujeres que se revientan furúnculos en la cabeza.
-Se inició sexualmente con una ardilla.
-Le echa palta a la empanada de pino.
-Tiene un autógrafo de Carlalí Villalba.
-Se depiló los testículos con láminas de Salo autoadhesivas.












