lunes, marzo 24, 2008

Ennio y MTV




1.- Por un puñado de jaibones

-Amiguitos, presentí que este público era distinto cuando grité el clásico “Ooo-oo” de los conciertos y nadie me siguió. Lo ratifiqué con el “¡no nos vamos ni bromeando!” que escuché a la salida. Ni siquiera hubo uno que se tirara un “Ennio, tócate una mala mientras meo”.

-Nunca vi tanta rubia rica con ropa y sin un control remoto en la mano. Todo era farándula: a un lado mío Joe Vasconcellos, al otro Carlos Bombal y más allá Sergio Hernández. Supongo que ellos también llegaron a escribir en sus blogs que se sentaron cerca mío.

-El 90 por ciento del público conocía “El Oboe de Gabriel” (aunque no sabe lo que es un oboe), “El Bueno, el Malo y el Feo” y algo le sonaba la de “Cinema Paradiso”. Es raro emocionarse y que los del lado no sepan qué pasa. Es como ir a Iron Maiden y que nadie cante. Hasta un crítico de LUN escribió que “partieron con las desconocidas”. ¿Malena? ¿Érase una vez en América? Por favor.

-Unos viejos cuicos no conocían ninguna canción y me preguntaban a cada rato “cuál es esta”, hasta que me cabreé y en una le respondí “Titanic. ¡Cómo no la conoce!”. “Ah… Es que le sale distinta”, me respondió la veterana.

-Comprobé que mis amigos son una manga de burros cuando le dije a uno “voy a Santiago a ver a Morricone” y me respondió “aah, esos grupos tarreros que cachai tú no más”.

-El acento cuico se pega… Como cuando uno va a Argentina. Así que tendrán que aguantarme unos días el “cachai” y esas cosas. Uno piensa que los personajes de María Izquierdo son exagerados, pero no. ¡Existe gente así!

-En la noche tuve una pesadilla. Soñé que LUN ponía en portada una foto de Fernando Alarcón afirmando: “me emocioné cuando tocaron el indio bolsero”.

-Es curioso lo de los frenillos. Tú te pones frenillos con miedo a verte horrible, a que no te paren las micros y, sin embargo, las peloláis muestran su risa ampliamente evidenciando sus aparatos. ¿Por qué? Porque los frenillos te dan estatus. El lumpen no usa frenillos porque es caro y por eso siempre terminan desdentados. Si tú muestras tus frenos significa que tienes plata y te sube el pelo, así que si usas, lúcelos.

-Lo mejor fue “Agáchate Maldito” y “Érase una vez en América”. Yo estaba helado de tantos escalofríos y no exagero. Esta última es la segunda película que más veces he visto en mi vida. La primera es “Locademia de Pilotos”.

-El segundo concierto estaba pactado de antes para no juntar a los peloláis con el lumpen, lo cual me parece bien. Para los que no saben, a todos los presentes nos informaron que a las 20 horas se cerraban las puertas y no entraba nadie más, así que esos líos por ingresar después son de gilipollas. Yo los dejaba a todos afuera.

-Harto rica la rucia del violín, pero el camarógrafo se quedó pegado con el gordito rojo que soplaba el corno y el viejo canoso que se parecía a Arrigo Sacchi.




2.- Me llamaron para concursar en Next.

Eso. Y me pidieron algunos datitos para ese recuadro donde dice “Paulo. 27 años” que sale cuando uno baja del bus y pone cara de winner. Ayúdenme que estoy entre estos:

-No sabe andar en bicicleta.
-Vivió ENE.
-Fue compañero de curso de José Morales.
-Se masturba viendo Humanamente Hablando.
-Tuvo fotolog, pero lo niega.
-Ganó un concurso de eructos en Tomé.
-Evita las mujeres que se revientan furúnculos en la cabeza.
-Se inició sexualmente con una ardilla.
-Le echa palta a la empanada de pino.
-Tiene un autógrafo de Carlalí Villalba.
-Se depiló los testículos con láminas de Salo autoadhesivas.

lunes, marzo 17, 2008

Rucia, primero lee esto


Andrés Bloody Andrés

Aunque yo uso corte colegial, es imposible escuchar metal y no identificarse con Andrés. Anoche soñé que la fría Cari había cometido el segundo error de su vida eliminándolo (el primero fue deshacerse del maestro Pablo Iturra) y me lo encontraba en el recital de Ozzy cantando con frenesí. Probablemente él guarde un tremendo temor a cómo lo recibiremos en cada concierto, pero se equivoca. Cuando Ozzy toque Secret Loser lo levantaremos por los aires, escupiremos su gorrito de Stratovarious y le recordaremos cuando hacía coreografías de Juan Antonio Labra para la TV. “Woo niñaaa, te vas a enamorar”. Lo siento Andrés, ya estás disponible.

Casi me pierden

En algún momento pensé que este programa era tongo porque… ¿alguna mujer, en la vida real (como dice mi nana), eliminaría a Pablo Iturra? Estoy seguro que no. Mi mamá decía a cada rato “me encantaría que mi hija se case con un lolo así” y es que si John Lennon puso de moda los lentes redondos, Pablo Iturra instauró la irritación en la barbilla. A qué mujer no le gusta un hombre que le pinche la cara y le sonría con sus incisivos poco alineados. ¡A quién! Esa noche supe que Cari no es ella misma, sino que interpreta un papel para darle minutos a los reyes del rating. Nada raro viniendo del Liceo Fiscal, donde alguna vez jugamos a intercambiar correspondencia y me tocó una rubia igual de falsa.

Hacer pesas no mata neuronas

Cuando alguien emplea la frase “cabeza de músculo” estamos frente a un envidioso. Félix nos ha demostrado que podemos marcar cuádriceps y no por eso dejar de leer a Kant. Félix es el compañero de curso que no soportábamos, pero igual intentábamos estar a su lado porque te regalaba free pass y sus carretes eran los únicos donde habían más minas que hombres. A Félix le ayudabas con las tareas para que te compensara con alguna cuafa bien parecida. Félix es necesario. Mis compañeras de trabajo dicen “no me gusta Félix”, pero yo sé que si las llevara al balcón a tomar aire se las serviría tan fácil como tomar el queso con un mondadientes.

Pica de atrás, Nicolás

Siempre que preguntan quién es mi candidato, yo digo “ojalá que gane el potencial femicida”. Me gustaría que alguien cacheteara a Cari en vez de cocinarle tallarines con una salsa dispuesta en forma de corazón y Nicolás es el único capacitado. Pegarle a una mujer ya no es un sacrilegio como en los tiempos de mi abuelo o mi papá. Hoy no tiene nada de malo y todos le hemos dejado al menos un moretón a nuestra pareja para que aprenda reglas básicas de convivencia como no echarle aceite a la lechuga. Nicolás es el típico personaje que sin ser brillante le daba un tono medio serio a las cosas y lanzaba su lista para el centro de alumnos y jamás ganaba.


Dale a palos ya

A mi sobrino lo he tenido mucho tiempo conmigo, escucha todas mis estupideces y, como dice mi tío, los niños y los carretoneros absorben todo. El otro día dijo a esa que lo expulsó un día con las piernas abiertas: “¡mamá, mamá… llévame a ver los pokemones”. La Sandra lo llevó no más, pero le advirtió al Matías que no les tirara maní porque podía hacerles mal. Odio a los pokemones desde que el fotolog de Arenita se volvió popular y ya no puedo ingresar. El otro día en la calle a una le pasé 200 pensando que la habían mechoneado. El viernes en la noche unos amigos se juntaron en una plaza donde se concentran estos seres y les propinaron una golpiza. Yo soy un tipo tolerante, así que tolero a los tipos que golpean a otros. Cari, por favor elimina a Rodrigo.

Mi nuevo ringtone

No me pasaba desde la primera vez que escuché “Stargazer” de Rainbow. “Eres todo lo que pedía… pues mi alma vacía… te esperaba sólo a ti”. Era una voz dulce y testicular, como cuando la Cata Bono nos regaló la inolvidable “si pudiera ser princesa en una palacio de cristal”. Yo he entrevistado a muchos tipos como Edmundo, gente que maneja menos palabras que una calculadora, pero con el corazón noble como sinagoga. Me costó, pero por fin pude pasar del youtube a mi celular ese tema que trizó aquel témpano llamado Cari. El otro día estaba en una reunión de tipos rudos, me llamaron y sonó en mi aparato el inconfundible “tú… has llegado a encendeeeer”. Todos se quedaron en silencio, pensé que me iban a cargar, pero de a poco, uno a uno fueron reconociendo “oye, igual es linda esta canción”. Edmundo es eso y mucho más.

Pueden criticar este programa, pero todos lo vemos y gracias a él aprendimos cosas tan importantes como que un mamífero en dos patas también puede llamarse Arie.
Señorita 5,1 la decisión es suya.

martes, marzo 04, 2008

El más zorrero



-¿El gol que más grité en mi vida?
-Tengo dos: el segundo de Salas a Italia… ¡Cómo saltó ese loco! Y el de Jaime González a Colo Colo.
-Jajaja no me acuerdo de ese.

Cuando viví en Madrid me encantaba hablar con los hinchas del Atlético y preguntarles “pero por qué del Atlético y no del equipo más ganador del mundo que justo es el de tu ciudad”. Y la respuesta era siempre la misma: “ese es el camino fácil. Ser del Madrid es ser del montón”. Los que estaban cerca se reían de eso, les enrostraban que nunca iban a ganar una Champion y yo era el único que los entendía porque si hubiese nacido ahí también le iría al “Aleti”. Es que su gente realmente es especial: son más under, más rudos y ninguno escucha la Oreja de Van Gogh.

De chico tuve esa idea en la cabeza: “ni el Colo ni la U ni la UC. Eso es ser del montón”. Y como el único “de provincia” que les hacía collera era Cobreloa, me enamoré de Cobreloa. En mi curso era el único hincha naranja, tanto así que algunos me decían “el Cobreloa” y se mofaban con frases tan estúpidas como “puta que son hartos ah”. A alguien que con el tiempo se transformaría en fanático de Carcass y Sodom, entre otras cosas por el mismo motivo que caminó hacia los zorros, no podía más que halagarlo un comentario así. Recuerdo que todos los años le ganábamos al menos una vez a Colo Colo y en la sala de clases todos tenían que aguantar mis burlas de vuelta. Esa es una de las sensaciones más lindas que puede vivir el ser humano.

No voy a aburrirlos hablando de mi evolución naranja porque sé que hay muchos acá que no les interesa el fútbol y es un tema que a veces satura, pero quiero volver al gol de Jaime González. Esa tarde me amarré una bandera del año ’88 al cuello y la dejé caer en mi espalda como la capa de un superhéroe naranja. Me junté con dos amigos vestidos de blanco que yo sabía que harían el loco…Como andar con Bombo Fica y el Chino Ríos el día de su boda. De ahí nos fuimos a ese cuchitril donde a veces apostábamos 500 pesos a ver si alguien se atrevía a tirar un vaso de vidrio desde el segundo piso y estaba repleto de esos pordioseros que te tratan de socito, señal inequívoca de quién era mayoría: Colo Colo contra Cobreloa o llámenlo “Todo el bar contra la Furia”.

Esa vez teníamos que ganar en el Monumental para ser campeones porque en Calama no pudimos. Mucha gente alba armó el asado en su patio y en los canales de televisión hablaban de la inminente nueva estrella del Cacique… Mauricio Israel presentó una biografía completa de Marcelo Espina y en Chilevisión hablaron Caszely y Lizardo Garrido… De los nuestros, ninguno. Ocupamos la mesa del fondo que da justo a la puerta y los presentes empinaban y gritaban “ceacheís” sin parar y a cada ataque suyo se giraban y me lanzaban un “estai cagado de susto”. Ninguno sabía que mi confianza es tan gigante que 6 meses atrás había apostado una camiseta y un disco de música original a que le ganábamos con Zamorano y todo. La tengo en mi casa y es manga larga.

Justo antes del descanso metimos el 1-0 con un cabezazo y el local quedó en silencio. La gente fue a mear y pasaba al lado mío con cara de vergüenza, como cuando los pillan robando un desodorante en el supermercado. Esa es otra sensación hermosa. Y a los 70’ le meten un pase a Jaime González, el zurdo corre con sus pasitos cortos y saca un tirazo bajo y cruzado: grité como cuando mi compadre Hans revisó el PC y había ganado el Loto. Los delincuentes golpeaban la mesa, se tironeaban las chascas y uno que otro se retiró del recinto. Ganamos tan claro que la gente se iba y debía cruzarse por mi sector, me daban la mano y me decían “bien ganado socito”. Eso fue lo más increíble de todo.

Esa fue la tarde donde me curé, pero no olvidé nada. Gritaba por la calle y toda la gente en auto me bocineaba e insultaba por la ventana. Sencillamente maravilloso. Nunca tuvo tanto sentido ser hincha de Cobreloa y los que son del montón pueden haber ganado muchas cosas pero es más fácil que yo levante una Libertadores a que ellos vivan un día como ese 21 de diciembre de 2003.
PD: Esto fue para responder a Cristian que quería saber a qué equipo le voy. Creo que quedó claro.