sábado, febrero 16, 2008

¿Resucitó el western?

Un amigo me preguntó por qué mi blog se llama como se llama si últimamente he escrito sólo de golfas pokemonas y expresado mi enfermizo fanatismo por Amango. Demás está decir el origen de la frase que encabeza esta página, pero ahora le haremos justicia aprovechando que los palomiteros Brad Pitt y Russell Crowe filmaron películas de vaqueros y arrasaron con la sintonía de gente incapaz de ver lo mismo o mejor, pero en blanco y negro. Estos son los estrenos más importantes del género en los últimos 3 años y yo les pongo nota, con el riesgo a ser la entrada menos leída en la historia de mi blog. Igual me importa tanto como a una tortuga limpiarse el ano y sólo espero que el western no se haga moda porque si es así nunca más veo uno.


“3:10 to Yuma” (2007). ¿Quién cresta hizo este casting? Russell Crowe no puede ser el villano de un western. Ni siquiera sirve para villano de una obra de teatro de Pato Torres, menos apto está para serlo en un western. Ernest Borgnine estaría revolcándose en su tumba si no es porque aún no muere. Sus cejas arqueadas hacia arriba en señal de nobleza –a lo Nelson Acosta- no encajan y le restan tensión a las escenas entre héroe y villano. También aparece por ahí una explosión salida de Rápido y Furioso que desentona y a veces toma ese apestoso ritmo de videoclip que le encanta a los lolos, pero a los viejos zorros no. Bien Ben Foster y Christian Bale, pero me quedo con la original de 1958.
NOTA: 5.6.

“Seraphim Falls” (2006). Algo tiene esta película que me gusta. Les cuento porque sería mucho rajazo que alguien por acá la haya visto: el cruel Liam Nelson –actor que hace rato me gustaba para un western- persigue a un bandido que descoloca con su sentido de la moral, pues en cada duelo sólo mata como último recurso. Este último personaje lo hace un Pierce Brosnan correctísimo. La persecución es tan larguísima como despiadada con un Brosnan que termina tan jodido que da pena y al final nos vuelcan la historia y resulta que Brosnan era el malo y Neeson tenía un muy buen motivo para matarlo. Es eso lo que siempre atormentó a Brosnan y lo hizo tan “moral” y al final hasta le entrega el arma de sus propias manos a su captor para que lo mate porque es lo justo. Si alguien la quería ver les cagué la sorpresa, pero me da igual.
NOTA: 6.8

“The Proposition” (2005). Lejos la que mejor eligió sus personajes. Los tres hermanos Burns son tremendamente carismáticos, cada uno en su rol: el pendejo mamón, el rudo que llaman hombre-perro porque vive en una cueva y el flaco con pinta de Jesús que viene a salvarnos. Les cuento que encarcelan al hermano chico de este símil del nazareno y a él le ofrecen indultarlo si trae a su otro hermano, al mayor y el más peligroso de todos. El concepto de familia en su máxima expresión y también un toque de sangre, pero en su dosis justa porque tampoco es película de zombies. Una subvalorada para mí.
NOTA: 7.5

“El asesinato de Jesse James” (2007). Esta película no funciona si no sabes por qué Jesse James es una leyenda y eso te obliga a leer o ver el film del ‘39 con Tyrone Power. Eso, de entrada me parece gran ejercicio para los flojos. Esta buena continuación de la historia antigua –fiel en casi todo, excepto detalles en la muerte- resulta, respeta el ritmo cansino del género, la preocupación por la fotografía y funciona porque está bien actuada, sobre todo por Afleck. Sí, incluyo también a Brad Pitt y qué tanto. Aunque todos sabemos desde el título que matarán a James, mantiene la expectación esperando ese momento, pero no se queda en eso sino que le da un valor a esa acción.
NOTA: 7.2

“Los 3 Entierros de Melquíades Estrada” (2005). Fue la primera de todo este lote, la arrendé cuando ya había perdido la fe en los estrenos del género (sí, arrendé hasta las nuevas de John Carradine) y me di cuenta que algo pasaba. Lenta con todas sus letras, con un Tommy Lee Jones que expresa a través de lo inexpresivo y un segmento final que me produjo entre risa y lástima por Jones, sensación que rara vez o tal vez nunca me provocó un western. ¿Es triste o ridículo? No apta para menores de 18 que piensan que Tarantino es Dios.
NOTA: 6.9

Imagino que la manga de burros habrá visto al menos una de estas películas. Opinen tal como en la última encuesta sobre cuál era el delantero boliviano más suvbalorado de su rica historia futbolística y que arrojó los siguientes resultados:

Demetrio Angola 32,7 %
Williams Ramallo 24,2%
Víctor Hugo Antelo 17,4%
Juan Berthy Suárez 11,6%

domingo, febrero 03, 2008

Vengan esos cinco



No es que yo haya nacido rudo… Fue cosa de necesidad. Ya estaban el latino, el galán, el mariquita y el romántico, así que para entrar al quinteto sólo me quedaba ser el rudo. Consumí drogas fuertes y abusé de niñas blandas, derribé aves con una honda o escupiendo uva italia y rayé micros anunciando que Cristo no vendría. Sin duda, era el chico malo del barrio y nuestro productor me dijo: “los malos producen una atracción rara en las mujeres. En serio. Mira como las colocolinas babean por Dabrowski”. Yo en ese tiempo era un pendejo, pero ya había clases donde imaginaba a mis compañeras sin ropa tomando una tiza y de espaldas al pizarrón. OK, asumí que yo sería el malo.

En ese tiempo las niñas tenían nombres raros, como Carolina o Marcela. ¿Han pensado que con tanto nombre horrible que ponen ahora a las hembras, un día no quedarán Carolinas? Ese día, tú dirás “me llamo Carolina” y te responderán “ya, ¿y cómo se escribe eso?”. Por entonces, escribí una canción dedicada a Carolina, que finalmente llamé “Carolina”, pero mi productor me increpó advirtiéndome que “tú eres el rudo y los rudos no cantan baladas. Déjasela al romántico o al marica” y me encargó la inolvidable “Carolina, revisa mi arma asesina”. El romántico tomó mi canción y con ella conquistó a la Caro. Nunca más la vi o al menos no sin un password para una página porno, pero mi productor me amenazó “lloras y te saco. ¡Eres el rudo!”. Tuve que abortar una canción que había llamado “Nena, por favor no te vayas”, pero supongo que otro la habrá tomado.

El romántico era hermano del galán y yo los conocía desde los 4 años porque vivían atrás de mi casa. Cuando jugábamos fútbol, el romántico llevaba jugos para las porristas que gritaban como locas los goles del galán. Eran una combinación monstruosa y el marica era jefe de esas porristas. Los cuatro habíamos sido rechazados en el coro de la iglesia porque cantábamos menos que la barra de Huachipato, pero nada nos detendría. Da lo mismo tu timbre o tu registro porque como dice nuestro productor “cinco voces cantan más que una”. Nos faltaba uno porque había que pensar en cinco, desoyendo a mi prima que decía que era mejor en cuatro, y justo en eso llegó un negrito al barrio, un peruano que era como el Chorrillano Palacios sin bigote. Ya teníamos latino.

Cuando me hablaron de coreografías, supuse que yo me eximía porque era el rudo y los rudos no bailan, pero mi productor me recomendó “tú te mueves como el resto, pero agárrate el paquete de vez en cuando. Así les recuerdas quién es el malo”. Las nenas suspiraban cuando me reacomodaba el paquete y se transformó en un tic nervioso que hasta el día de hoy no puedo evitar. He hecho ese gesto en la eucaristía, en una entrevista de trabajo y cuando vi a mi ahijada recién nacida. Siempre me trae problemas, pero es mi sello, así como el romántico aún no puede sacarse el tic de empuñar un beso y lanzarlo al aire. Recuerdo que en una parada militar también le trajo muchos problemas.

Pudimos ser un éxito, pero el papá del galán le sacó las ruedas pequeñas de la bicicleta y acomodándose a ese nuevo formato un día cayó de narices al pavimento y dejó de ser el galán. Fue tanto que el peruano lo vio y pensó en sustituirlo. En nuestra población eran todos feos, con problemas de caries, sarna en las manos y pus en las orejas. Durante los siguientes cinco meses esperábamos atentos a cualquier vecino nuevo que llegaba, pero todos tenían hijos feos. El más lindo se llamaba Pablo Iturra y quizás qué será de él. Asi, la fama nos cerró sus puertas.

Ayer supe que se reunieron los maestros New Kids on the Block y de verdad me emocioné. Ubiqué por distintos canales a mis antiguos colegas de quinteto y me picó el bichito por reunirnos, ya que eso de reagruparse está de moda y todo el que lo hace se llena los bolsillos. Disqué muchos números, varios de ellos equivocados y al fin logré contactarlos para plasmar nuestro sueño de una buena vez. Lo malo es que el mariquita está casado con la Carolina y tiene 3 hijos, el romántico se fue a la cárcel después de maltratar a la Carolina por engañarla con el marica, el galán sigue cagado de la nariz y al latino le revelaron que sólo era adoptado por peruanos, pero en realidad es norirlandés. Ellos han cambiado, pero lo bueno es que yo sigo siendo el rudo y nunca dejaré de agarrarme el paquete.