lunes, enero 28, 2008

Ella me quitaba el sueño



La Vivi era casi perfecta. Me llegaba a la oreja, tenía ojos color nuez –o sea, las cagás eran cafés- y el pelo ondulado hecho una trenza para jalarla y maniobrarla mejor. La Vivi era buenísima para el limbo y yo también, así que siempre competíamos y yo siempre ganaba porque felizmente para mí ella tiene senos. La sonrisa de la Vivi era maravillosa porque sus dientes estaban tan ordenados como los zagueros en la defensa de Capello y mordía despacito como un cuye. La Vivi era casi perfecta. Casi, porque roncaba como un oso y eso hacía que mi cucharita se quebrara. Y las noches que no roncaba como un oso, roncaba como si fueran dos.

Nunca me atreví a decírselo porque realmente era perfecta y quería que ella lo siguiera creyendo. Me enteré de su terrorífica cualidad un día que me quedé a dormir en su casa, me pasó una polera, una toalla para la mañana y me dijo “cualquier cosa, estoy en la pieza de al lado. Pero que no despierte mi papá” y me dio un beso. Quedé calentísimo, pero no me atrevía a ir y embestirla, hasta que me decidí y vi la cosa muy simple: a la izquierda había alguien roncando como camionero, así que me metí a la pieza derecha, me lancé a la cama y le apreté una peluda tetilla a su papá haciéndole cosquillas con el dedo índice. Creo que aún no manejaba bien la técnica porque nunca pude volver a su casa.

Igual me las arreglé para verla y disfrutar con ella. Un día arrendamos una cabaña en un lugar horrible, con escasa vegetación y donde casi no llegaba el sol, pero estábamos solos y salía más barato que Siddartha en los libros usados. Estuvimos cuatro días y tres noches de las cuales sólo dormí una en que me dieron ganas de ir al baño, el sueño me pilló sentado y el amanecer con el aro de la taza marcado en las nalgas. No le dije nada suponiendo que mis ojeras lo decían todo, pero ella me llevaba a caminar, nos metíamos en el agüita y saltaba encima mío hasta que mi cuerpo exigía descanso. “¿Dormiste bien? Deberíamos quedarnos un par de días más”, me comentó la ruidosa sinvergüenza y era tan rica que le dije “de más que sí”.

Le eché cosas raras en su bebida como lo hago con las minas de 15, pero nada resultó. Curada roncaba mejor y un día cerré los ojos dos segundos y desperté pensando que me había acostado con Chris Barnes. Como técnica extrema dije “la voy a mantener despierta toda la noche” para al menos no oír su inmisericorde garganta, pero el DVD de El Retorno del Rey no surtió efecto. Quería quedarse en mi casa, pero me asustaba pensar cómo me molestaría mi familia cuando la escuchara roncar. La invité un día, pero le dije a mis papás que nos gustaba dormir con música. Puse Pink Floyd, pero mi hermana pensó que era Carcass. La Vivi ni se inmutaba y me lanzaba un ingenuo “pucha que dormí bien ¿y tú?” y yo dormía tan poco que veía completo el Call TV y hasta me caía bien Jorge Briceño.

Un día la tomé de un brazo y le advertí “Vivi, tengo que decirte algo importante”. Ella puso ojos de haitiano a la hora de almuerzo y me costó un mundo, pero se la tiré: “Vivi, tú roncas… ¡Y como vikingo!”. Ella hizo un gesto de malestar y me dijo “de chica que me retan por lo mismo. Tendré que terminar contigo”. Le respondí que no era para tanto, pero agregó que “dos veces te pregunté cómo dormiste y no me dijiste nada malo. Si esa es la confianza y comunicación que tenemos, mejor no sigo” y se fue. Así de claro. La Vivi era casi perfecta, pero le dije a mis amigos que terminé con ella porque era una mujerzuela.
Y como los grupos Indie no son una moda, sino una forma de vida, los resultados de la última encuesta ¿Cuál es tu grupo indie favorito? arrojó los siguientes resultados?
In di Woods 17%
Indi Malmsteen 38%
Indi Illimani 48%

sábado, enero 19, 2008

Sí, soy lerdo



Cuando chico jugaba al Atari y mi hermana me ganaba en el Pole Position, cosa que no me parecía demasiado extraña. En el Dig Dug era un crack, pero en el Pole Position siempre se me gastaban las ruedas de tanto irme a los costados del camino. Si actualmente soy reacio a los juegos de video esa es la génesis del problema y también que siempre se metiera un flaite a los Gioco a sacarme con el segundo player. ¿Vieron el Efecto Mariposa con el cara de marica Ashton Kutcher? Qué bueno que sí porque esto es igual: un detalle de nuestra infancia puede condicionarnos para siempre.

De esa época en que todavía no entendía el beso con lengua también recuerdo varias caídas en bicicleta donde nunca pude ganar una carrera y ustedes saben que yo sólo participo para ganar: llevo 17 años sin subirme ni siquiera a una bicicleta de gimnasio. También me costaba mucho ordenar las calles y pensaba que Rengo estaba después de Salas y Salas después de Aredes. Me cuesta orientarme incluso intentando ir a lugares donde ya fui y por eso, Carlita, es que siempre me iba de tu espalda hacia abajo (tú sabes que te respeto. Tanto como Giordano a Luis Pinto).

Recién cuando terminaba la enseñanza media mi mamá compró auto, así que fui criado sin ese artefacto y como resultado de tooooodo lo dicho: NO SÉ MANEJAR. Para la sociedad un hombre es tarado si no maneja y una mujer es burra si no cocina. Pero yo no estoy de acuerdo con la sociedad, son burras aunque cocinen rico. Por supuesto que mi limitación con el volante me ha traído problemas porque uno desea pasear a la princesa como buen galán y los moteles siempre están donde no llegan las micros. Toda mi vida he dependido del amigo ganador que se cree Paul Walker, pone Led Zeppelin y al final deja en la puerta de su casa a la peuca más rica. Yo sólo las acompañaba a pata al paradero tipo 7 de la tarde después de clases.

De puro caliente quise aprender a manejar, pero la mala suerte viene hacia mí sobre ruedas. Cuando el instructor ya iba en las últimas lecciones me lesionaron en el clásico jaibón UDD vs USS al punto que terminé con muletas y la gente me llamaba cariñosamente “el 4 piernas”. No podía presionar un pedal, me recuperé 9 meses después y como caballero sin memoria que soy olvidé todo lo aprendido y asumí que mi destino es ser un miserable peatón. Quedar tirado a las 4 de la mañana comiendo en un Pronto o humillarse para que un “amigo” pase a dejar tu mina a casa, curada y expuesta, y más encima te pida pagarle la bencina.

Si pudiera retroceder el tiempo aprendería a tocar guitarra, me habría agarrado a la Ceci que mejoró increíblemente con el tiempo, no habría entrado a esa maldita célula de 100 mil y, sobre todo, le habría puesto más empeño en el Pole Position y no estaría alegando como empleado de farmacia que el pasaje subió 20 pesos.

Y para todos los que me pedían que lo comente:
AMANGO DEMOSTRÓ A CONCE QUE ES DE VERDAD
"Si en febrero nos visitará Deep Purple, en enero calentamos motores con los virtuosos chicos de Amango. Y si en febrero tendremos el placer de escuchar al cada vez más gordo Ian Gillan, el viernes el obeso Kevin no fue menos que aquel legendario rockstar. Fue un show sin puntos bajos, redondo como Kevin, y con gran feeling entre los artistas y sus exigentes seguidores, resguardados por sus contentísimos padres. Fueron intensos 27 minutos que obviamente no dieron cabida a su extenso repertorio. “Magdalena” en versión acústica (la “Let it Be” de Amango) fue la elegida para el bis y el solo de batería en “Quiero sentarme en una Estrella” resultará difícil de olvidar para los presentes. Al final, Felipe roció al público con una botella de Yuz y el espectáculo terminó a las 17 horas en punto para continuar el carrete en la Feria Artesanal".

viernes, enero 11, 2008

Los invito a salir de la lonchera




“Quiero ser como Eduardo Riveros
y anunciar tu muerte en los noticieros”
(Vicente Huidobro)

Me da vergüenza decir que no veo Lost, pero peor aún es revelarles que vi 6 capítulos y no me gustaron. Eso suena anormal, pero peor todavía es confesar que los viernes por la noche no me perdía Amango. Para algunos es un programa bobo para pasar el rato y no está tan mal, pero el día que me llamaron para una despedida de soltero y dije que no porque ese viernes debía cuidar a mi hermana chica, supe que algo andaba mal. Sobre todo, porque mi hermana tiene 29 y ese día andaba carreteando como cualquier mortal.

También fue raro cuando llegué al Blockbuster y me daba vergüenza sacar el habla. Dije “ando buscando una serie…eh…”. “¡Prision Break!”, gritó la encargada y le acoté que “no, es más de adolescentes…”. “Ahh…. ¡Smalville!”, me apuntó. “¡No, Amango! ¡Si, escucharon bien zoquetes! Yo no sigo esa moda de Lost. ¡Manga de taquillas!”, me desahogué en el acto. Huí abochornado, pero la música en mis audífonos decía “y cuando te sientas algo triste, cuando todo te parezca gris. Tienes que buscar rápidamente, pero quédate tranquilo estoy aquí” y me recompuse.

¿Puede alguien disfrutar de esas películas de vaqueros que para zurcir sus brazos se anestesian con tequila y a la vez gozar con una serie joven, fresca y liviana hecha para menores de 14? Soy la prueba viviente de que sí es posible. Sufro cuando veo que Paloma tiene padres pobres y le cuesta siendo tan talentosa, me quiebro cuando siento que usan a Kevin por su buena voz pero lo mandan a un segundo plano por sus 38 kilos de sobrepeso y me contraigo de emoción cuando por fin compruebo que el amor entre Maida y Felipe puede romper tantas barreras. Por lo demás, Kevin es chileno y habla chileno, no como Hugo Reyes, que cree que Colo Colo juega de verde.

Desde Alf que no seguía una serie tan religiosamente, pero toda esta explicación es para justificar de alguna forma que hoy me toca salir de la lonchera. Sí, tengo alma de pedófilo y muchos de acá saben que me enamoré de una niña de esas que ustedes llaman pokemonas, pero yo la llamo princesa porque soy más galán. La conocí en la fila para comprar el último libro de Harry Potter cuando recién salió a la venta. Nuca he leído al aprendiz de gilipollas, pero hice la fila de 4 horas sólo para conocer pendejas. Al principio no sabía si era mujer u hombre hasta que estuve al lado de ella y también nació la posibilidad de que fuera una cacatúa. Sus pantalones eran unisex, y tan anchos que sus bolsillos traseros jamás conocieron las estrías de sus nalgas. Era perfecta.

Le di un beso largo sin trámites, después del cual escupí 3 piercings, y me presentó a su hermano que por muy poco no era su hermana. Mientras le daba la mano y él intentaba hacerme un querubín en el trasero, giré y ella ya se estaba besando con los Potterianos uno a uno sin discriminación de sexo, porte ni labios leporinos. Ella me apuntó con su celular, puso su cabeza sobre mi hombro y me inmortalizó para siempre en la red. La amo y juro no meterme nunca más con una mujer mayor de 17 porque piensan como viejas y ven las noticias, cachai? XD
Mis “amigos” antiguos (ahora me doy cuenta que nunca lo fueron de verdad) no aceptan mis nuevas compañías, pero con ustedes sí me siento seguro. Como dijo My Chemical Romance: “Vampiros Will Never Hurt You”… Ah no, de veras que a mis compipas les gusta el reggaeton. Se toman fotos a cada rato. Vierten el puré y se sacan una foto al lado de la cacerola, le echan agua y va la segunda con su mejor cara de agua, mezclan y sacan una tercera poniendo cara de mezcla. Son increíbles, tienen más Caras que la sala de espera del dentista. Te amo, princesa y esto lo escribí para ti.

Tu trasero aún estoy buscando
mientras tallo nuestros nicks en un árbol,
postearé nuestro amor en el cyber
te amo, quinceañera ya sin himen