Javiera, tu gatito está en mi juguera


“Esto es como los e-mails que le mandas a 10 amigos y estos a otros 10 y así todos hasta que tienes 40 millones pidiendo que no haya guerra contra Irak ¿Sabes qué pasa? Pasa que Bush se caga en esos 40 millones porque la realidad es un poquito más compleja”
(Luna de Avellaneda).
Te lo he dicho mil veces: deja de enviarme cadenas donde al final uno debe poner su nombre y ciudad para ser el Mesías de los pinnípedos marinos. Y esos videos encabezados con un “Atroz” que si los abro es de morboso que soy y no porque me dé pena. Los disfruto y los veo tomando cerveza con maní salado. De partida, no me interesan, y ya de segunda hazle caso al maestro Darín que por algo es lo mejor que ha dado Argentina en su historia.
Recuerdo cuando estábamos en tu casa y tu hermano chico proponía con un gozo en su alma “¡veamos la Ley de la Selva!” a la misma hora en que Red TV iba a pasar Banana Joe. Estábamos tomando café y comiendo pan con mermelada cuando Alfredo Ugarte hablaba de la caca del erizo y se metía un gusano por la oreja izquierda para sacarlo por una fosa nasal. “¿Qué son lindos los erizos?” decía tu mamá que tampoco tiene mucho sentido del gusto y es cosa de comprobarlo saboreando su almuerzo, sobre todo, cuando hace budín de acelga. Si tu mamá les hubiera cocinado a los uruguayos de la cordillera habrían preferido igual la pantorrilla de su compañero.
¿Y qué hay del “Lemmy”? Sí, el quinto cachorro de tu perro, padre que nos hizo recorrer la ciudad siete veces para encontrarle una pareja. Ni que fuera la mascota de Woody Allen. Yo le puse Lemmy para que fuera como Motörhead, pero hasta la Naty muerde más que tu súper guardián. Una vez entraron dos mocosos de 7 años a robar limones y el perro los miró como Parraguez cuando marcó a Ronaldo. Lemmy y su padre mirando juntos, el par que sólo come alimento para perros sin saber que su especie sobrevivió 2 mil años sin necesidad de ese invento, pero ahora rechazan las sobras del pollo.
La Javiera tuvo un conejo y parece que se le pegaron varias cosas de él, puedo dar fe de aquello. También tuvo tres gatos, dos peces y una cacatúa. Cuando iba a su casa yo compraba antes un paquete de maní como cuando uno va a ver los bichos del zoológico y ella me decía “no les des esas tonteras”. Una vez el Lemmy tenía depresión. ¡Depresión! Sólo faltaba que la cacatúa tuviera peste cristal y el pez sufriera tendinitis. La Javiera lloraba por sus “hijitos” y también cuando Babe se iba a la ciudad y dejaba atrás a sus amigos de la granja.
Yo que arranco cabezas de murciélago cual Ozzy en sus buenos tiempos, tenía que hacerla madurar de una vez. Por su bien. Así que le dije lo que puse en el título de esta entrada y apreté el mismo botón con el que hacemos cole mono, sólo que ahora me quedó más negro y con pelos. Se puso a llorar, mientras yo le decía “no importa, al segundo vaso pasa cualquier cosa. Ugarte se lo haría chupete”. Amenazó con denunciarme a Carabineros aprovechando que ahora hasta correrle mano a una oveja está penado por la ley y le dije adiós explicándole que simplemente somos de mundos distintos. Esto es como los ricos que les toca siempre con los ricos y los pobres con los pobres, soy humano y me toca con los humanos. Si a ella le toca con los animales…
Los resultados de la última encuesta ¿Cuál fue el Peor Invento del Año? Arrojó los siguientes resultados:
-El Ponceo 13 %
-El Transantiago 28 %
-Fran Valenzuela 59 %
(Luna de Avellaneda).
Te lo he dicho mil veces: deja de enviarme cadenas donde al final uno debe poner su nombre y ciudad para ser el Mesías de los pinnípedos marinos. Y esos videos encabezados con un “Atroz” que si los abro es de morboso que soy y no porque me dé pena. Los disfruto y los veo tomando cerveza con maní salado. De partida, no me interesan, y ya de segunda hazle caso al maestro Darín que por algo es lo mejor que ha dado Argentina en su historia.
Recuerdo cuando estábamos en tu casa y tu hermano chico proponía con un gozo en su alma “¡veamos la Ley de la Selva!” a la misma hora en que Red TV iba a pasar Banana Joe. Estábamos tomando café y comiendo pan con mermelada cuando Alfredo Ugarte hablaba de la caca del erizo y se metía un gusano por la oreja izquierda para sacarlo por una fosa nasal. “¿Qué son lindos los erizos?” decía tu mamá que tampoco tiene mucho sentido del gusto y es cosa de comprobarlo saboreando su almuerzo, sobre todo, cuando hace budín de acelga. Si tu mamá les hubiera cocinado a los uruguayos de la cordillera habrían preferido igual la pantorrilla de su compañero.
¿Y qué hay del “Lemmy”? Sí, el quinto cachorro de tu perro, padre que nos hizo recorrer la ciudad siete veces para encontrarle una pareja. Ni que fuera la mascota de Woody Allen. Yo le puse Lemmy para que fuera como Motörhead, pero hasta la Naty muerde más que tu súper guardián. Una vez entraron dos mocosos de 7 años a robar limones y el perro los miró como Parraguez cuando marcó a Ronaldo. Lemmy y su padre mirando juntos, el par que sólo come alimento para perros sin saber que su especie sobrevivió 2 mil años sin necesidad de ese invento, pero ahora rechazan las sobras del pollo.
La Javiera tuvo un conejo y parece que se le pegaron varias cosas de él, puedo dar fe de aquello. También tuvo tres gatos, dos peces y una cacatúa. Cuando iba a su casa yo compraba antes un paquete de maní como cuando uno va a ver los bichos del zoológico y ella me decía “no les des esas tonteras”. Una vez el Lemmy tenía depresión. ¡Depresión! Sólo faltaba que la cacatúa tuviera peste cristal y el pez sufriera tendinitis. La Javiera lloraba por sus “hijitos” y también cuando Babe se iba a la ciudad y dejaba atrás a sus amigos de la granja.
Yo que arranco cabezas de murciélago cual Ozzy en sus buenos tiempos, tenía que hacerla madurar de una vez. Por su bien. Así que le dije lo que puse en el título de esta entrada y apreté el mismo botón con el que hacemos cole mono, sólo que ahora me quedó más negro y con pelos. Se puso a llorar, mientras yo le decía “no importa, al segundo vaso pasa cualquier cosa. Ugarte se lo haría chupete”. Amenazó con denunciarme a Carabineros aprovechando que ahora hasta correrle mano a una oveja está penado por la ley y le dije adiós explicándole que simplemente somos de mundos distintos. Esto es como los ricos que les toca siempre con los ricos y los pobres con los pobres, soy humano y me toca con los humanos. Si a ella le toca con los animales…
Los resultados de la última encuesta ¿Cuál fue el Peor Invento del Año? Arrojó los siguientes resultados:
-El Ponceo 13 %
-El Transantiago 28 %
-Fran Valenzuela 59 %















