martes, noviembre 27, 2007

Mi Amor, veamos una película juntitos


Para el que no lo sabe, hasta el 29 Blockbuster tiene todos los arriendos a 500 pesos. Ayer invité una chusca a mi casa sabiendo que es amante de las comedias tipo “Mirada de Angel”, pero yo no soy de esos bobos a los que sus parejas llevan a ver mamasanadas así que le puse dos preciosidades a mi elección: Leprechaun 6 y Black Sheep. Resulta que al final la muy analfabeta criticó mi gusto siendo que ella habría llevado una de Hillary Duff, pero lo pasamos bien porque cuando las minas se asquean por un ojo saliendo un metro fuera de su cuenca uno siempre se aprovecha.

Si yo fuera como el 80 por ciento de los gilipollas que tiene blogs de cine, pondría la ficha técnica y luego: Leprechaun 6 es la sexta parte de una saga noventera dirigida por Steven Ayromlooi el mismo que fracasara en obras de terror como “Nunca abras la Puerta a un Brócoli” o “La Ampolla Carnívora”. Se nota que en el guión estaba Mark Jones, el cual estudiara en Irán por la vía del intercambio y ya decepcionó en “Ellas me llamaban Sweater” y “Rebeca, Revuélcate en tu Meca”…. Y así datos y más datos sacados del IMDB.


Como sé que todos se mueren por ver estas joyas letales para engrupir minas, les anticipo que en Leprechaun 6 verán al duende fumando marihua hasta quedar dando botes con las paredes de la cocina, diciéndole a una negra “mido un metro pero compenso en otro lado” y sentándose al volante de un auto con total estilo para mirar sus patitas con cara de pena porque no llegan al acelerador ni al embrague. SO-BER-BIO.


Black Sheep es aún más brutal y es segunda vez que la disfruto. Se trata de un campo donde experimentan para crear la oveja perfecta, pero una ya mutada se arranca y muerde a un hippie ecologista quien se contagia y se come un conejo. Sucede a esto una estampida de orejas y brazos arrancados a mordiscos y lo más brutal… Los pies de la gente infectada se convierten de a poco en pezuñas y les crece el hocico hasta transformarse en humanos ovejoides. Ideal para un 14 de febrero.

Y apropósito de 14 de febrero quiero enseñarles de algo que me sucedió ayer. Resulta que una amiga tenía una prima lindísima que conocí desde chico…. Pero ella tenía 9 cuando yo ya llevaba como 16. Era el clásico “cheque a fecha” que uno piensa “es muy niñita pero cuando crezca la castigo”. Así fue año a año porque con 17 tampoco me iba a meter con una de 10 y así sucesivamente… Tenía tantas ganas de verla como a la reunión de Led Zeppelin y ayer por fin me la encontré: tiene 20 de edad y como 78 arriba de la romana, llevaba el pelo más feo que el Chipi Barijho y quedé tan impactado que no atiné ni a saludarla.

La lección del día es: si tiene 12 ó 13 igual a cagar Pato Yánez. Como dice el refrán: si hay pelito no hay delito.

Por último, la pregunta interactiva de esta semana es:
¿Linkin Park o Jurassic Park?
Tu opinión nos interesa.

miércoles, noviembre 21, 2007

Ni jarabes ni pastillas



Hoy en día cualquiera es cantante, hoy en día cualquiera es productor. Quiero ir a ver a Chris Cornell, pero lo mandaron a tocar a Afganistán y con dos teloneros que son basura para que todo termine cerca de la medianoche. ¿Puede haber algo peor? Sí. Quiero ir a ver a Ataque 77 y el telonero es Sergio Lagos. El mismo que nos deleitó con su opus “Sexy” en los últimos Bkn Awards, donde Casado con Hijos fue premiado como Mejor Programa. Algo anda mal, señores. ¿Puede haber algo todavía peor? Sí. Estoy con una tos de pitbull adicto a la nicotina y hasta recurrí a los caramelos de propóleo con escaso éxito. En mi nick del MSN justamente dice “amiga flema, no me dejes hoy. Vete sobre el pelo de Sergito”.

Como ando con la garganta a lo Alfio Basile me planteé una aterradora interrogante: cuál sería la gracia de ver a Attaque en vivo si no puedo cantar. Una amiga me confesó que no irá porque “ya no estoy para estos trotes” y muchos conocidos ya no escuchan a los grupos en cancha sino en las gradas. Para mí, eso es como pagar una puta y sentarla a conversar… La gracia es despeinarse. Es como si un fanático del reggaeton me dijera “yo no vengo a bailar, compadre. Prefiero sentarme arriba para ver cómo tocan los músicos. El bajista es seco”.

Y como los enfermos vemos harta tele, tomé algunos apuntes:
-Fernando Alarcón está más obsoleto que una botella de litro un cuarto. Vean su programa en Zona Latina, es tan malo que encanta.

-Deborah Contesse es la verdad . ¿Quién es? ¡Me extraña! La blonda que combina falda calipso con medias fucsias y se pinta las uñas negras. Nunca había esperado un programa sólo para ver con qué sale ataviada su conductora. Cindy Lauper es pasado, Deborah Contesse es el presente. Sus especiales de Arjona no tienen desperdicio.

-Dime qué informe del tiempo ves y te diré quién eres. Yo le voy a Chilevisión porque pone puras rubias ricas, también veo al enano que salta región por región, domina la botella de Lisoform y le robaba los dulces al oso de Ambrosoli acompañado de la maestra Paula Barros… Ver informes del tiempo es una obsesión para mí. Necesito escuchar que mañana habrá “rizada en bahías y marejada variando a marejadilla”. No sé qué significa, pero me produce cosas.

-Desde que apareció Claudio Palma, Sinatra dejó de ser “La Voz”. A veces sueño que me paro frente a una barrera y de fondo se escucha “¡si Inostroza piensa puede ser terrible!”. Chao a los imitadores del 13.

-Hotuiti y Matías Vega son los peores conductores de nuestra TV, el peor lector de noticias es Cristián Briceño, el peor programa es La Ley de la Selva, la mejor conductora es la Monty pese a que no habla de corrido, mejor lectora de noticias Mónica Pérez aunque su escote deje ver demasiadas pecas y mejor programa sería Había una Vez, el de Solabarrieta.

PD: Voy al Club de la Comedia el sábado. Si no alcanzo a recuperarme anótese aquí y le paso mi entrada. EN SERIO.

*Ah y los resultados de la última encuesta de este blog "¿A qué discapacitado te gustaría ver en la Teletón 2007?" arrojó los siguientes resultados.

-Corky 37 %
-El Parapléjico de la SCA 32 %
-El baterista de La Buhardilla (Andresito) 18,9 %
-John Bobbit 7,3 &
-Jeff Becerra 5,2%
-Don Miguel 0,1 %

martes, noviembre 13, 2007

Imitando a mis ídolos



Siempre he pensado que “tu forma de jugar fútbol dice mucho de tu persona”. Mi característica es súper simple y la dijo uno de mis rivales en la U el año 2000: “este chico nunca sé para qué lado va a salir y lo peor es que se divierte siempre”. Igual que en la vida… Bajo esta premisa me di cuenta por qué tuve ciertos ídolos:

Mario Osbén (1986). En el tiempo en que todavía éramos todos pendejos y no crecíamos hasta sacarnos diferencias, el travesaño me quedaba tan alto como a cualquiera. Yo soñaba con ser arquero, mis papás me compraron guantes –y me los renovaban con cada robo- y tenía una rapidez de brazos que ya quisiera el baterista de Immortal. Lo malo es que los demás crecieron y a mí el poste horizontal siempre me quedó igual de lejos. Como a los 9 años colgué los guantes y ya no uso ni mitones cuando hace frío.

Jorge “Pindinga” Muñoz (1989). Ya había aceptado que no mediría 1.80 y que cuando hubiera que colgar las guirnaldas para el 18 nadie me pediría ayuda. Pero a los bajitos en el fútbol la gente les tiene cariño y el Pindinga era prueba de ello. Ahí comencé a desarrollar mi faceta escurridiza robando manzanas, especializándome en el ring ring raja y trepando por las ventanas del segundo piso cuando alguien quedaba puertas afuera. Nunca sería el grandote que asustaba, pero con lo mío era útil a la pandilla.

Rubén Martínez (1990). Mi papá decía que en una cancha todos tienen funciones importantes y yo le respondía “¿pero el más importante es el que hace los goles, cierto? No me importaba el sacrificio del resto porque yo quería ser el último en empujarla y llevarse todos los abrazos, las portadas… Yo soñaba con ser famoso. Mención aparte es que viendo a Martínez aprendí a definir con la pierna izquierda y todavía lo hago mejor que con la derecha. Curiosamente, Martínez no es un tipo muy recordado.

Luis Pérez (1991). Usted debe pensar que pongo a Luchito porque hizo dos goles en la final de la Libertadores, pero con él yo aprendí otra cosa: el cambio de ritmo. Esta es una lección que sirve para todo y es tan simple como que “no desequilibra más el rápido sino el que acelera cuando todos creen que es lento”. Pérez casi que caminaba con la pelota, era medio rechoncho, y cuando se metía al área ponía quinta, remataba y gol. A veces es mejor que la gente piense que somos lentos.

Bebeto (1993). Bebeto es como Tigro. Siempre fue un crack, marcó muchísimos goles… Y los honores siempre fueron para Romario. Pero igual siempre le dio una mano al vitoreado Leono. Con él comprendí el compañerismo en su máxima expresión, que un pase gol vale tanto como empujarla y que uno nunca ganará solo. Todos necesitamos un partner porque si no Page jamás habría encontrado a Plant o Bud Spencer a Terence Hill. Un triunfo es más pequeño que un gran éxito dividido por dos.

Ronaldo (1995). El mundo necesitaba un héroe. Cuando eso sucede, los inventan o realmente aparecen. Todos hemos soñado con ser héroes y no me refiero a Vicuña haciendo de Manuel Rodríguez. En ese momento mi pregunta era ¿qué puedo hacer por el mundo? Si suena ridículo, lo siento… Yo aún me lo pregunto y la respuesta siempre es la misma “tú no eres Superman, eres un comediante. Si quieres salvar al mundo cuéntale una broma graciosa”.

David Pizarro (1999). Desde niño siempre quise hacer magia. Mi mamá me compró un set del mago Lorca y cuando íbamos a Ferbio me hacía chupete todas esas sotas que al darlas vueltas cambiaban de pinta. Una vez ella me dijo “¿recuerdas que cuando chico querías ser mago?” y le respondí “mamá, todavía estoy practicando”. En la universidad muchos ni saben cómo me llamo, sólo me conocen por Pizarro… El que bailó a los argentinos en el Sub 20, el de la medalla de bronce y el de la barba y porte similares al mío. El fantasista, le llaman.

Filippo Inzaghi (2001). Si hay algo que eliminaría inmediatamente del fútbol es el momento en que el árbitro le muestra amarilla al jugador que simula falta. ¿Engaño? Yo lo considero un arte. He estudiado a todos estos maestros injustamente declarados embaucadores y simular una falta en el área involucra crear una ilusión, actuar para que se vea dolor, aguantar el golpe en la grandilocuente caída… Una profesora de ballet me confesó un día que era lo más artístico del fútbol ¿Y quieren eliminarlo?

El cierre es triste, pero en los 6 últimos años no ha aparecido ningún otro ídolo… ¿O será que ya no los busco?

jueves, noviembre 01, 2007

Una oferta que no pude rechazar



Hay tres cosas en el mundo altamente contagiosas: los bostezos, el riff de Paradise City y cuando tus amigos empiezan a tener hijos. Pensaba escribir de Paradise City y hacerme el ochentero tipo Salfate para ganar posteos, pero mejor me voy a dedicar al punto tres. Uno de mis mejores amigos fue papá, lo que en términos banales significa que puedo decirle con propiedad “puta qué buena esa minita, papá”, pero en la mente de un ser profundo que lee Nietzsche cuando va al baño después de comer ciruelas con sal las cosas son distintas.

Primero que todo, uno nunca puede decir a ciencia cierta que no es papá, a menos que seas mujer. Segundo, uno planifica en su mente criar un hijo cuando ya tenga casa, trabajo sólido y una serie de requisitos, pero la mayoría de las veces eso no sucede y al final da lo mismo porque las guaguas son más ricas que Jessica Alba con un peto de Slayer. Tercero, a mi futuro hijo le quiero cantar Silent Lucidity, pero todavía no aprendo a tocar guitarra, así que la peuca que lo engendre deberá pegarle al rasgueo.

Me dirigí a comprarle un regalo a la Cony y les aseguro que ir solo a la sección bebés es entrar a un submundo que jamás imaginaste. Para alguien que cultiva el look de camionero mezclado con recolector de tubérculos no es fácil elegir entre tantas delicadezas. Yo ni sabía que hay que comprarle ropa para 6 meses porque las guaguas crecen rápido. Con suerte pensé que crecían. Y encima esta cabrita salió gigante porque mide como metro y 20 en estado de reposo (ignoro si los bebés se erectan). Para que no crean que me volví al lado mamasán de la fuerza, les advierto que de entrada le dije a la vendedora “nada rosado” y opté por el amarillo, aunque si no es por sus consejos le compraba la camiseta del Borussia Dortmund.

Así encontré a mi amigazo, más feliz que Boris González el día que haga un gol, y me hizo la proposición del año: ¿quieres ser padrino de la Coni? Pueden imaginar lo que pasó por mi cabeza. Turururu rurururu larará Claro, la música de The Godfather… Y a la niña la llaman Cony… Como la Connie que hacía la esposa de Rocky en la película. Inmediatamente recordé un mundo de favores, vueltas de mano, lealtad y concepto de familia. Bueno, así ha sido mi vida con él desde los 5 ó 6 años. Es mi hermano. Cuando me propuso esta oferta que no pude rechazar, expuso por qué me elegía y aunque yo sabía las razones igual fue un momento emotivo y me habría gustado tener sentimientos porque tal vez hasta me hubiese emocionado.

Desde ese día hay gente que me llama Don. Don Paulo o Don Furia, me da igual. Me gustan las naranjas, conozco muchísima gente y algunos son tan influyentes como poderosos. Lo malo es que tengo que ir a unas charlas en la iglesia (sí, con minúscula no más) para enseñarme cómo guiar a esta criatura. ¿Enseñarme a mí? Qué papanatas. ¿Creen que a la paloma le explicaron cómo cagar? No, señores. Guiar está en mi naturaleza y ésta será como mi práctica para cuando me toque a mí la fortuna de la paternidad.

PD 1: Este post salió demasiado personal, pero tenía que hacerlo.

PD 2: En la entrada anterior “La Cantina de Claudio y la de Paulo” muchos hablaron de sinsentido, pero había trampa: en el primer párrafo conversan Freddie Mercury con Rob Halford, en el segundo Johnny Ramone con Joe Satriani y en el tercero David Gilmour con Roger Waters. Leanlo de nuevo y díganme ahora si tiene lógica.