sábado, agosto 25, 2007

Como Gary Cooper a las 11 con 45


“La cultura chupística ordena: canciones de los Ramones que pasen los 4 minutos, tales como Chasing the Night”.

Esa vez le tocó a la Pao que terminó curadísima diciéndome que soy un mal amigo y que pedir películas de Sergio Corbucci o jugadores que hayan pasado por Soinca Bata, tales como Luis Cueto, eran propios de la mente de un pervertido que quería curarla para hacerla suya. Se enojó tanto que fue a su cama y Ramiro hizo lo que yo tenía en mente.

“¿Ventana o pasillo? Me gusta mirar el paisaje, pero si tomo bebida voy a mear a cada rato”.

El guatón Cristián nunca más viajó conmigo a Santiago desde que fuimos a Immortal con Destruction. Yo no aguanto 6 horas callado, así que le interrumpí justo cuando Jet Li iba a pegar su enésima patada, que para él son sagradas. Los obesos no pueden levantar la pierna, por lo que mirar una patada es lo más cerca que están de ellas a menos que jueguen a la tartaramusa. Y lo peor es que tomé bebida.

“¡Tócala que entro solo!”

Yo era el 10 y el Carlos jugaba de carrilero derecho. Siempre le decía “pasa, pasa”, la defensa se iba a marcarlo y yo entraba solito por el centro para sacar el remate. Marqué varios goles y perdí otros tantos hasta que el Carlos se aburrió de pasar y que nunca se la tocara. “Si quieres una pantalla, mejor te traigo una tele”, me dijo el muy marica.

“¿Y a qué hora ponen música para hombres?

Nunca debí decir eso en la casa del Marcos mientras hacíamos un trabajo de grupo, pero la culpa es de él por tener el Galería Caribe y encima original. Da igual si se lo regalaron o lo “ganó” llamando al Conéctate, pero nadie puede producir y crear con eso de fondo. Marcos apagó la radio y me encaró porque me gustan las canciones de monstruos. “Profesor… ¿puedo hacer el trabajo solo?” fue mi nueva frase.

“Por último disfruten el chorizo”

Esa vez les dije que no bajáramos tan temprano a la colación porque me había comido unas mandarinas y no tenía hambre. Siempre que llego me pongo primero en la fila, pasé con la bandeja y me comí el tonto pastel de papas… Estaba buenísimo. Lo malo es que se acabó y a todos los de atrás les tocó la opción 2 del menú: garbanzos con chorizo. Bueno, a la mayoría de las mujeres no les gustan los garbanzos, de ahí el cariñoso subtítulo.

“Angel of deeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeath”

Cómo olvidar ese Monsters of Rock. Cuando le dije eso al Alvaro me contestó “sí pu, gritón de mierda. Todavía tengo el Angel of Death metido en la oreja”.

“¿Ya acabaste?”

Siempre me gustó salir rápido de la sala de clases… Me ahogaba como la Olguita Marina. Pero sentarse conmigo era ingrato porque terminaba las pruebas y trabajos antes que todos. La Caro me dijo el otro día: “siempre esperaba hasta el final para pedirte las que no sabía, pero ya no estabas. Por eso mejor me cambié de puesto”. Era muy rica la Caro y todavía lo es, aunque tenga dos hijos.


Entiendo por qué a nadie le gusta estar a mi lado.

jueves, agosto 16, 2007

Top Ten de vocalistas que mis ojos vieron

Me gustó el arte del ranking, así que esta lista tenía que hacerla. La idea es que ustedes comenten y aporten con los que han visto en sus jodidas vidas. Así de simple.

10.- Ian Gillan (Deep Purple). Está apenas en el 10 porque lo vi la penúltima vez que vino y ya no canta mucho. A estas alturas quita canciones imperdibles del repertorio, como “Child in Time”, porque no se la puede, pero es una leyenda igual. Viene en enero y recomiendo no morir sin escuchar antes “Perfect Strangers” y “Highway Star” en vivo.

9.- Lemmy Kilmister (Motörhead). Otra leyenda, aunque éste no ha perdido su registro… Bueno, nunca fue un barítono tampoco. Cuando vino me acredité y me hice pasar por fotógrafo sólo para ver sus verrugas a pocos metros de distancia y aunque son los pezones faciales más feos que haya visto, no me arrepiento.

8.-Ralf Scheepers (Primal Fear). Este no ha venido a Chile así que es un gustito que me di. Scheepers cantó en la mejor época de Gamma Ray y es una máquina. Ese día (2001) nos dio una demostración brutal de que él debió suceder a Halford en Judas: cantó “Metal Gods” y quedó la cagá.

7.- Bruce Dickinson (Iron Maiden). No fue un gran show el penúltimo que hicieron en Chile, pero escuchar el “¡Scream for me Santiago!” es impagable. Siempre recuerdo que nos timó en el último tema diciendo que iba a tocar algo inédito y todos esperamos quizás qué cosa (“¡Alexander the Great!”, grité yo), pero tocó la archirrepetida “Run to the Hills”.

6.- Tom Araya (Slayer). Toda una experiencia ver a uno de los máximos embajadores chilenos en el mundo. Fue en el Monster of Rock del ’98, después de sacar un disco malísimo como el “Diabolus in Musica”. Él mismo se dio cuenta que nadie pescó ese trabajo y tocó puros clásicos, pegados hasta de a tres y sin pausa. Inolvidable el “¿quién me pasa un pito?” con la camiseta de Chile puesta.

5.-Rob Halford (Judas Priest). Lo he visto dos veces, con Judas y con su banda de solista, y debo decir que cantó mejor sin Judas. El pelao es crack, salió en moto, se cambió 7 veces de chaqueta de cuero (un amigo las contó) y nos regaló dos que si no escuchaba en vivo no podría caminar tranquilo por la calle: “Painkiller” y “Breaking the Law”. Maestrazo.

4.- David Vincent (Morbid Angel). Me dijeron que se había vuelto techno, así que no podía creer que volvía al grupo que me pateó la cabeza desde pendejo. Pero ahí estuvo y la rompió en una de las noches más inolvidables y vodkeadas (esa vez probé el Boris Yeltsin) de mi vida rockera. Fue tan apoteósico que ni recuerdo quienes fueron los 3 teloneros que lo precedieron.

3.- David Coverdale (Whitesnake). Otro viejo zorro que no ha perdido la voz. Es el rockstar por excelencia: pelo bien cuidado, chaqueta brillante y tono de voz sensual, pero a la vez rudo. Un amigo dijo “es el único que consigue que miles de chascones canten Is this Love como quinceañeras”. Es tan egocéntrico que se rumorea que pidió que apagaran las pantallas gigantes mientras tocaba para que no se le vean las arrugas.


2.-Chuck Schuldiner (Death). Nunca imaginé que dos años después iba a morir. Eso sólo amplificó la leyenda, pero más allá de eso recordaré esas horas como la tarde que quedé sin cuello: Dorso, Incantation, Cannibal Corpse y Death juntos… Esos carteles ya no existen. Lejos uno de los tipos más carismáticos que vi sobre un escenario con el torso desnudo y tocando las notas más difíciles en guitarra mientras canta.


1.- Ronnie James Dio (Rainbow, Black Sabbath). Tiene 65 años y canta igual que en sus primeros discos. ¡Impresionante! El enano maldito es un tipo de metro sesenta y algo, lleno de arrugas, con poco pelo pero largo y un vozarrón que saca escalofríos. Cuando terminó no podía hablar porque tenía la garganta hecha trapo y este tipo se desgasta así desde hace 40 años. Una muestra de que a los viejos uno no sólo debe exigirles presencia… El número uno indiscutido.

PD: En octubre parece que viene Jeff Becerra (Possessed)… ¡y en silla de ruedas! Así que el ranking podría variar pronto.

PD 2: Si no conoce a algunos de la lista, da lo mismo. Opine igual.

martes, agosto 07, 2007

¡Autobots, transfórmense en mierda!


Esto nunca pintó bien. Los Transformers jamás tuvieron un gran argumento, es cierto. Pero si vas a filmar la película debes armarle uno más convincente que los buenos contra los malos, sobre todo, pensando que su público es gente que gozó de una serie para niños, pero ahora ya no somos niños. Yo tenía hasta un par de revistas cuando era un mocoso, únicamente porque me gustaban los dibujos, y dejaron de comprármelas por su falta de contenido. Ahora sentí lo mismo a mitad de película.

Existe un grupo de gente que todo lo ochentero les causa nostalgia. Podrían hacerles películas de Bert Mapache o Los Snorkels y se emocionan igual, por lo que el siempre listo Spielberg puso su ojo comercial en esta horda de ñoños. ¿El director? Un tarado de nombre Michael y apelllido Bay, cuyos defensores siempre dicen “no hace buenas películas, pero entretiene”. Se equivocan saltamontes, porque tampoco entretiene. Ahora, si alguien se entretuvo con Bad Boys o Pearl Harbor, probablemente lo haga con los discos de Cecilia Echenique o viendo Superdupla junto a su familia. Si le llega esa línea, cuestiónese en serio.

Hace meses empezaron a filtrarse imágenes de los robots… Esos mismos que todos tuvimos cuando pendejos o le rompíamos al vecino porque no podían ser nuestros. Yo tenía uno gigantesco que se llamaba Omega Supreme. ¡Era impresionante! Pero si me hubieran puesto en la vitrina el tenedor con cara de insecto que hicieron ahora para Megatron, hubiese elegido jugar a las cartas. ¡Ni siquiera tiene el cañón en la espalda! Optimus Prime y el con forma de Escorpión son los mejores de la película, los demás a la basura.

Bay es una hamburguesa con queso, una porción de papas fritas y dos ojos. El único que pone a una rubia jovencita y tremendamente rica como la mano derecha del Gobierno para detectar a los Transformers y para quedar bien con todos usa otra morena igual o mas rica como “humana corriente” en la lucha contra las latas superdesarrolladas. Bay es el único que aprovecha la película para hacer menciones a Nokia, E-Bay y marcas de auto. Bay es el único que se considera bueno y se autohomenajea con una imagen calcada de Pearl Harbor y un niño diciendo “¡guau, esto es mejor que Armaggedon!”. Terrible.

Fui al cine porque me dijeron que los efectos eran un deber verlos en pantalla grande. A ver… Obviamente que el primer avión transformándose me asombró, pero el segundo, tercer, cuarto y quinto robot ya no. Terminé mirando una mezcla de Rápido y Furioso con la Guerra de los Mundos, una cosa horrible aderezada con esas tallitas tipo Snarf cuando terminaban los Thundercats. Todo muy básico. Bay no es un auto que se transforma para pararse en dos patas, Bay sigue siendo Bay y no se parará jamás. Lo lamento por mi compañera que me acompañó al cine, pero cuando se estrene la parte II –que ya es un hecho- voy a ayudarle a hacer algún trabajo para la universidad. Seguro que la pasamos mejor.

Calificación: Vomitiva.

jueves, agosto 02, 2007

Little Boy



Muchos de acá saben que uno de mis grandes amigos es un pequeñín de 8 años que le encanta el fútbol y su ídolo es Claudio Palma. Sí, ese del CDF que dice “¡Está bonito el partido! Sus desprolijos padres sin querer me han permitido ayudarlo en su desarrollo y estas son algunas lecciones que ya ha asimilado:

1-Sacar buenas notas no es ser ñoño, ñoño es el que estudia todo el día para conseguirlo.

2-Si mis compañeros leen Harry Potter, yo no tengo por qué hacerlo. Cuando grande serán tarados.

3-La música de radio AM es para empleadas domésticas. Si quieres llegar a la U no escuches canciones cebolla.

4-Las teleseries son para mujeres. Entre Dragon Ball y Papi Ricky, 10 veces Dragon Ball.

5-Nunca dejes que te pongan al arco. Explícales que Romario también participaba poco del juego, pero siempre la echaba adentro.

6-Las mujeres no son tus enemigas. Algún día sus direcciones de MSN pueden servirte, aunque hoy no lo creas.

7-Si alguien te pega jamás lo acuses a un adulto a menos que sea yo.

8-Tan importante como saber las tablas de multiplicar es saber copiar la firma de tu mamá.
9-Los góticos son mariquitas y a los mariquitas no los invitan a los partidos de fútbol.
10-La gente que trata a los perros como humanos es porque necesita amigos. Busca amigos, no perros.

11-El hip hop y la ropa ancha son como ponerse un cartel que dice “ríanse de mí, soy un imbécil”.
12-Tu familia te paga agua, luz, comida, ropa, salud y te da cariño. No hacer la cama o que la comida esté mala es un detalle que se soluciona riéndose.
13-Tus papás y tu hermana saben todo lo que ves por Internet, pero hay un pacto no firmado de hacer la vista gorda.
14-Escribir en idioma chat provoca retraso mental. Tanto como ver muchas veces El Señor de los Anillos.

15-Cuando Bachelet era niña prefirió el ave palta a un plato de lentejas.

16-Las anotaciones negativas tienen cero valor si tu promedio es superior a 6.

17-Las drogas no son malas, pero si las consumes ahora serás enano.

18-En este mundo sólo puedes confiar en 7 cosas: yo, tú mismo y los 5 primeros discos de Black Sabbath.

19-Fumar te pone la boca hedionda, los dientes amarillos y te hace perder plata que podrías gastar en apuestas donde el dinero se multiplica.

20-Si no te ríes ahora a mi edad te darás cuenta que ya no lo hiciste.

PD: Si alguien quiere encargarme un sobrinito, yo encantado.