Mekano está vivo y la lleva


Estuve dos días completos en cama tomando Tapsín Caliente y con ojeras a lo Paulina SolSol y ahora que me recompuse lo primero que me preguntaron fue “¿y qué carajo veías en la tele cuando estabas enfermo?”. Pues, Mekano… Y qué. Sí, señores, todavía no han inventado un programa mejor que ése para levantar el ánimo y ésta era una semana histórica. Pueden tratarme de vendido, tal como le pasó al Pera Cuadra cuando se unió al staff, pero si no es por la Danza del Vampiro no estaría escribiendo esto. “Hablo puras weás, miro minas tetonas y encima me pagan”, dijo el alma de Dorso hace un par de años. ¿Alguien –sinceramente- le diría No a una oferta así? Por favor…
También me ayudó haber calzado en la época precisa. Mekano nació cuando yo tenía 16 y dejaba la Etrusco por las tentadoras polleras. Recuerden que esa basura de “qué es lo que quiere esa nena, plátano maduro, plátano verde” es justo de esos días y aún se mantiene vigente. ¡Habían notado que todavía la tocan! Es como la “Stairway to Heaven” de los bailables. ¿Saben ustedes quién es Alex Hernández?..... Pues el baterista chileno más grande de todos los tiempos y toca en Immortal, manga de ignorantes. Mekano era la esperanza del tarado que comenzó a ir más al gimnasio, la luz del cantante sin voz que ahí podía tener su espacio y avena para la cuafa que le armó un fan club a un joven X sin méritos aparentes.
La cosa es que inevitablemente me acordé de la Vicky. Sí, la Vicky grababa los capítulos de Mekano y se sabía sus coreografías, al igual que sus dos hermanas y su hermano Ariel. Recuerdo que yo entraba a su casa y sonaba de fondo “este ritmo se baila, mira como el pescao” o el maestrísimo “pica aquí, pica allá, picaflor”. Una mierda de hogar, pero en esos días la alegría estaba de moda y hoy esas sonrisas se echan de menos. Ella también tenía una prima de 14 años que era riquísima… Sí, la mocosa era exquisita y qué tanto, si hoy tiene como 18 y cumple requisitos gracias a la Monty, la Fernandita, la Pops y todas esas criaturas que a modo de ídolas la obligaron a cuidar su cuerpo en etapa de desarrollo. Justo cuando la comida chatarra amenazaba a la juventud ellas le devolvieron la cintura y el buen traste al modelo social. Gracias, niñas.
Todos crucifican a Mekano y me parece de malagradecidos. Viñuela sigue siendo un tipo chispeante y Tres sin Multitud va como avión, todos levantamos más mancuernas por culpa de estos monos ya que el físico a lo Michael Fox había pasado de moda, todos conocimos Shaolin Soccer cuando Salfate lo presentó en Mekano, todos nos pusimos alguna vez la pañoleta en la cabeza a lo Juan Pedro y sacamos a bailar a una mina pechugona para que nos hiciera el “taca taca taca taca como una máquina de escribir”.
Mekano fue cuna de próceres. Por ejemplo, Stefan Kramer hizo sus primeras armas ahí y hoy es uno de los mejores humoristas de Chile, Macarena Ramis surgió del gran recreo de Chile y hoy es lejos la mejor opinóloga de la mañana y Pamela Leroy también brotó de este árbol para convertirse en la dama del C.Q.C. Mekano nos entregó mucho y lo digo en serio. Ahora no lo notaremos, pero sí cuando nos llenen de estas series copiadas de Estados Unidos tipo Casado con Hijos, Veredictos, realities de obesos y más y más programas de animalitos mamones. Mi tío decía “a un buen trasero nunca digas adiós sino hasta luego” y yo lo siento así. Tal vez justo ahora que se acerca mi cumpleaños número 27 se acabó mi juventud y un signo de ello es que nació y ahora muere con Mekano. Estaba escrito.
También me ayudó haber calzado en la época precisa. Mekano nació cuando yo tenía 16 y dejaba la Etrusco por las tentadoras polleras. Recuerden que esa basura de “qué es lo que quiere esa nena, plátano maduro, plátano verde” es justo de esos días y aún se mantiene vigente. ¡Habían notado que todavía la tocan! Es como la “Stairway to Heaven” de los bailables. ¿Saben ustedes quién es Alex Hernández?..... Pues el baterista chileno más grande de todos los tiempos y toca en Immortal, manga de ignorantes. Mekano era la esperanza del tarado que comenzó a ir más al gimnasio, la luz del cantante sin voz que ahí podía tener su espacio y avena para la cuafa que le armó un fan club a un joven X sin méritos aparentes.
La cosa es que inevitablemente me acordé de la Vicky. Sí, la Vicky grababa los capítulos de Mekano y se sabía sus coreografías, al igual que sus dos hermanas y su hermano Ariel. Recuerdo que yo entraba a su casa y sonaba de fondo “este ritmo se baila, mira como el pescao” o el maestrísimo “pica aquí, pica allá, picaflor”. Una mierda de hogar, pero en esos días la alegría estaba de moda y hoy esas sonrisas se echan de menos. Ella también tenía una prima de 14 años que era riquísima… Sí, la mocosa era exquisita y qué tanto, si hoy tiene como 18 y cumple requisitos gracias a la Monty, la Fernandita, la Pops y todas esas criaturas que a modo de ídolas la obligaron a cuidar su cuerpo en etapa de desarrollo. Justo cuando la comida chatarra amenazaba a la juventud ellas le devolvieron la cintura y el buen traste al modelo social. Gracias, niñas.
Todos crucifican a Mekano y me parece de malagradecidos. Viñuela sigue siendo un tipo chispeante y Tres sin Multitud va como avión, todos levantamos más mancuernas por culpa de estos monos ya que el físico a lo Michael Fox había pasado de moda, todos conocimos Shaolin Soccer cuando Salfate lo presentó en Mekano, todos nos pusimos alguna vez la pañoleta en la cabeza a lo Juan Pedro y sacamos a bailar a una mina pechugona para que nos hiciera el “taca taca taca taca como una máquina de escribir”.
Mekano fue cuna de próceres. Por ejemplo, Stefan Kramer hizo sus primeras armas ahí y hoy es uno de los mejores humoristas de Chile, Macarena Ramis surgió del gran recreo de Chile y hoy es lejos la mejor opinóloga de la mañana y Pamela Leroy también brotó de este árbol para convertirse en la dama del C.Q.C. Mekano nos entregó mucho y lo digo en serio. Ahora no lo notaremos, pero sí cuando nos llenen de estas series copiadas de Estados Unidos tipo Casado con Hijos, Veredictos, realities de obesos y más y más programas de animalitos mamones. Mi tío decía “a un buen trasero nunca digas adiós sino hasta luego” y yo lo siento así. Tal vez justo ahora que se acerca mi cumpleaños número 27 se acabó mi juventud y un signo de ello es que nació y ahora muere con Mekano. Estaba escrito.













